Variedades

Sueños poéticos

De joven, César Young, invertía el 40% de sus ingresos de oficinista en la compra de los libros.


CUALQUIERA que no conozca la trayectoria literaria de Don César, cuando baja los cuatro pisos del edificio donde vive, desde hace muchos años, a comprar algún faltante en su alacena no podrá imaginar que es escritor a siete horas diarias.
Núñez es bajito de estatura, tiene los ojos rasgados y el cabello blanco echando hacia atrás como si se lo hubiese enseñado su mamá cuando era niño. Usa botas de color marrón con suela alta.
Para esta entrevista, recomendó que pasadas las once de la mañana podríamos subir a su casa sin problemas. Durante las horas de la mañana tenía que cobrar el dinero de la jubilación, luego arreglar unas cuentas y a las once esperar estar en casa.
A las once dimos con el edificio donde vive Don César. La dirección dada por el poeta fue simplificada a una frase: "los apartamentos que están arriba de la florería". No había perdedero, desde que abrió ese local una gran cantidad de personas compran flores que traen del extranjero y las entregan envueltas en papel blanco.
Con una lluvia leve subimos escaleras, el edificio no tiene ascensor. En el patio estaba un camión estacionado al que llenaban de techo podrido. Deben estar cambiando el techo a estos apartamentos, pensé.
Cuando subí no tuve necesidad de buscar números ni timbres. Frente a mí estaba una puerta de hierro por donde se veía una sala pequeña atestada de libreros. ¿Está Don César?, pregunté a un señor que estaba frente al televisor. Sí, un momento, y de inmediato llamaron a Don César. Al poco tiempo salió de una de las habitaciones y abrió la puerta. Por el ruido, le parece si hacemos la entrevista en el cuarto, me dijo. Por mí no hay problema. El cuarto era una pieza pequeña, con unos cuatro o cinco libreros abarrotados de libros. Era imposible intentar leer los lomos de tantos libros.
Escribía poemas para recitarlos a las muchachas lindas, pues le permitía estar cerca de ellas, pero lo hacía, más que para divertirse, para hacerse escritor algún día.
En una de esas vueltas, lo correteó una patrulla por el área de Coco del Mar de aquellos años, le salvó un patio de un amigo que vivía cerca. Allí tuvo que esperar a que el policía se cansara de esperar que saliera el bullero.
Así fue creciendo don César, hasta llegar a la Universidad de Panamá donde estudió la licenciatura en Filosofía y Letras con especialización en Español, donde años más tarde logró colocarse como profesor asistente. Aquí ya la vida del poeta estaba destinada a las letras. Aquí el poeta comparte que se convirtió en un lector furibundo. Tanto así que desde esos años de juventud hasta estos días nunca ha dejado de leer, dedica unas siete horas diarias a esa tarea.
Antes de entrar a la carrera de Filosofía, Don César había cursado algunos semestres en Derecho. Aquí se desanimó un tanto porque las notas no le favorecieron tanto como los poemas que les recitaba a las muchachas en las noches. En la carrera de Filosofía tampoco tuvo gran éxito. Al cabo de un tiempo dejó eso, pero por cuenta de un amigo regresó y ahora en planes para quedarse. Repitió las materias que tenía desaprobadas con "F". (Unas seis) y todas las pasó con "A".
Además de los poemas que recitaba a las muchachas también había para las fiestas de los amigos. En una de esas reuniones los amigos le propusieron reunir dinero para la publicación del primer libro del poeta. El tenía 32 años. Esa noche recogieron mil balboas.
El poeta luego se colocó en una agencia de seguros donde se jubiló. La poesía de Don César aparece en antologías y en revistas extranjeras. Sobre este reconocimiento, Núñez, comparte que nunca se envaneció, siempre quiso estar lejos de la notoriedad.
A pesar de recibir en dos ocasiones menciones de honor en el Premio Ricardo Miró, Don César sigue siendo el mismo joven que hacía estrofas a las muchachas, ahora desde su pequeño escritorio donde escribe en manuscrito, para luego salir a la sala a teclear en la computadora, de quien tiene conocimientos gracias a una sobrinita que le entrenó para las funciones básicas.
Don César quiere aprender más sobre este invento digital que según le ayuda mucho porque cuando pasa el texto que lleva manuscrito en la pantalla le sale mucho mejor.
El escritor Young (Julio Viernes) a sus setenta y tres años sólo lo entristece el hecho de no haberse ido por falta de dinero a estudiar al extranjero. Aunque ya ni eso, porque acaba de comprar dos ejemplares de "Historia de la Literatura Clásica", que incluye la literatura Latina y Griega, dos cursos que se estudian en la Universidad de Cambridge, donde quiso estudiar.
La musa inoportuna, obras (In) completas recoge "Poemas de rutina", año 1967; "Poesía mía que está en los cielos", año 1991; "Lectura para lectores", año 1987.


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274042
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América