Poco más de una veintena de obras, sólo dos de ellas en técnica mixta, mientras que el resto se presentan en óleo sobre lienzo, son parte de esta interesante exposición, en la que reina el concepto abstracto y la utilización de la espátula como herramienta de trabajo.
De acuerdo con el curador Pedro Luis Prados, quien califica esta muestra como "los mundos divergentes de Payares", esta obra está llena de vitalidad, fuerza y colorido, cualidades que sin importar el contenido temático o el orden figurativo, son reveladoras de un trabajo intenso y una inquietud permanente frente al mundo de la imaginación... No se pierda esta muestra, que estará en la Casa Museo hasta el 30 de abril.
Cuando chico, conocí
a Pirulí
el caramelero
más marullero3.
de Calidonia hasta Chiriquí,
"Y el Pirulí,
y el pirulí,
lo traigo aquí,
coloradito, blanquito,
azulito, negrito".
Pregón que nos sacudía!
¡Grito del caramelero
en la plaza y en la vía!
De todo color tenía,
de todo sabor casero,
(¡Y con poco dinero!).
Pan de dulce? Panelas? Maní?
Sopa borracha? Alfajor?
¡Cocada o ajonjolí?
Nada de eso, señor!:
Caramelo al comprador
era todo Pirulí!
Cierro los ojos, y por
introspección baladí,
lo veo como lo vi
y lo oigo como lo oí.
Cuando Pirulí pasaba
sonando su campanilla
y disparando su pito,
Malambillo se alegraba
como un barrio de Sevilla.
"Y el Pirulí,
coloradito, blanquito,
azulito, negrito,
¡Lo traigo aquí!"
Y un tumulto de muchachos,
vagos, pillos y jayanes,
brotaba de los zaguanes,
e iba tras él: los borrachos
lo increpaban,
y los canes
le ladraban;
le seguía
y repetía
su grito espectacular,
la batahola escolar;
y en ruidoso frenesí
la calle se estremecía
al grito de Pirulí
"Y el Pirulí,
y el Pirulí,
lo traigo aquí!"
Y qué clientela! Qué gente!
chinos, chancleteras
de Barrio Caliente,
de Juan Ponce las playeras,
del Chorrillo pipoteros
y de Santa Ana Cocheros,
chusma de fonda y kilombo,
todo el rimbombo del chombo
y el tumulto del canal,
y aquella canallería
lo seguía
y toda la Calle Real
se alegraba en Pirulí.
Y siempre así.
¡Qué diablo era Pirulí!
Una vez nos asustó
y en apuesta se tiró
del muro de Chiriquí!
(Pero...como marea...) y
(¡Claro!) nada le pasó,
porque después nos cantó
(y en nosotros cantará)
el pregón calimbatí,
por calles de Panamá:
"Y el Pirulí,
y el Pirulí,
lo traigo aquí".
("Cumbia")