Variedades

Supersticiones de la Semana Mayor


El folclor panameño es rico en tradiciones, creencias y costumbres. Una de las cualidades de estos hechos folclóricos es su anonimato, o desconocimiento de quién fue la persona que inició estas historias. Ejemplo de ello son los cuentos, leyendas y supersticiones, los cuales varían según la región.
Conversamos con la señora Luz Antonia Corro, oriunda de Chitré, quien ha seguido la línea de sus antepasados, transmitiendo sus conocimientos de generación en generación, a sus hijos, nietas, familiares y amistades.
Específicamente, en cuanto a lo que atañe a la Semana Mayor, Luz nos manifestó que estos eran días de recogimiento, durante los cuales, sobre todas las cosas, las personas trataban de respetar mucho.
"Eran días en los cuales no se cocinaba y mucho menos se realizaban faenas duras en el campo. En los tiempos de antaño se preparaban alimentos que duraran toda la semana, como: pescado asado, tamales, bollos, chicheme, chicha de maíz dulce, cocada, pan de dulce, queque y arroz con leche, entre otros", indicó Corro.
La entrevistada agregó que los días más importantes eran: el Jueves Santo y el Viernes Santo, "para esos días se prendía un tronco grueso, el cual se mantenía encendido para calentar los alimentos".
Como señala la señora Luz, hasta el ambiente cambiaba, eran días que se sentían pesados, "imagínese en las noches los caminos sólo eran alumbrados por la luz de la luna.
Un rostro que reflejaba gran regocijo, nos dejaba entrever todos los buenos momentos vividos por Luz Antonia, así como la inocencia al acatar esas indicaciones".
"Algunas supersticiones señalaban que no se podía ir a los campos a buscar el ganado y mucho menos montar caballo. También se nos decía que no se podía clavar ni trepar árboles; además, se prohibía bañarse en playas o ríos.
Hoy en día converso con las personas que me rodean, acerca de los comentarios que se daban para esos días. Se dice que un Jueves Santo un señor fue a buscar un caballo, ya que era su medio de transporte, y la bestia le contestó hoy no, mañana sí".
"Otro fue al tomateral a regar los siembros, a pesar de que su esposa le dijo que no fuese, al llegar se encontró con una mujer blanca empollerada, sentada sobre los plantones".
" Cuando llegaba la mañana del Viernes Santo, las personas se levantaban sin hablar con nadie, para darse el baño de virtud, con agua del pozo, ya que se decía que con eso una se estaba resguardando. También, y lo vemos en la actualidad, muchos en el interior acostumbran a realizarle una cruz o darle de latigazos a un árbol que no ha dado frutos por mucho tiempo".
Para finalizar, Corro nos comentó que el Viernes Santo, el que iba a la procesión tenía que esperar que el Santo Sepulcro entrara, se dice que un señor la camino hasta la mitad y cuando llegó a su casa escuchaba que le llamaban y no había nadie dentro de ella.
Sin duda alguna podemos decir que los panameños debemos ser conservadores de nuestro patrimonio, porque es el reflejo de nuestra propia identidad como cultura. Es por ello por lo que debemos difundir nuestro folclor para preservarlo, y así aseguraremos su continuidad para las futuras generaciones.


fecha edicion
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190820
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América