Los conocedores de la buena música se dieron cita en el teatro Anayansi de Atlapa para disfrutar de las interpretaciones del guitarrista y compositor estadounidense Bill Frisell y de la peruana Susana Baca, ganadora de dos premios Latin Grammy.
La velada se inició pasada las ocho de la noche con la presentación del compositor, quien se caracteriza por usar una variedad de efectos musicales, con el objetivo de crear sonidos únicos y diferentes.

De principio a fin, la gala, minuto a minuto, fue especial, las piezas musicales, que duraban unos 15 minutos, provocan entre los asistentes relajación, pero al subir el tono lograban inyectar mucha energía a los hombres y mujeres, que sin distinción de edad, restaban importancia al transcurso de las horas.
La fusión del jazz con toques de rock hacía que los presentes movieran sus pies al compás de las notas, y al final de cada una de las seis piezas interpretadas era una ola de aplausos.

Al final de la presentación de Frisell fue tal la ovación que, mirando a sus compañeros de banda, decidieron sonrientes regresar y regalar una última interpretación, la que fue muy bien recibida y agradecida.
El sentimiento africano.
Tras quince minutos de receso fue el turno de la artista peruana Susana Baca. Ella estuvo acompañada por cuatro perfectos ejecutores de los instrumentos que acompañaron su música y, luego de la movida introducción, apareció Baca danzando al compás de las notas de un baile que asimilaba las danzas.
En sus letras describía el vivir de los afroamericanos en el pasado con canciones como “Viento del olvido”, “Negra Presuntuosa", “Reina de África”, entre muchos otros, disfrutado de manera entusiasta por los presentes. La calidad del talento de los cantantes y músicos fue realmente extraordinaria.