En este mundo tan dispar, donde pocos tienen mucho y muchos tienen poco, Navidad es una de las ocasiones en que la humanidad busca el balance. Se ablandan corazones, el egoísmo es dejado un poco de lado y se piensa en cómo aliviar el dolor y necesidades del prójimo.
Los adultos mayores forman parte de los grupos sociales más vulnerables y abandonados. Hay que voltear la vista hacia ellos. Sus donaciones y su presencia reconfortante son bienvenidas en el Hogar Bolívar, en Panamá y el Hogar Santa Lucía, en Colón.