El sexólogo Juan Correa indicó que esa reacción es típica de las mujeres, y que aunque lo piensan en un momento dado, no lo planean detalladamente. Sencillamente ocurre. La relación de pareja es defectuosa, predomina la falta de atención y cuidados de parte del hombre, y es posible que la mujer busque el contacto con otra persona, aunque no lo desee.
Una situación muy común es cuando un compañero de trabajo la elogia, la trata bien y la invita a lugares, así se va dando todo hasta que se establece una relación.
En el hombre, buscar a otra persona por venganza es poco frecuente, porque ya de por sí ellos son infieles, según el doctor Correa, ellos no entienden ni aceptan que se les pueda retribuir el daño.
Sin embargo, la socióloga Enriqueta Davis afirma que cualquiera de los miembros de la pareja puede usar el sexo como una forma de venganza. Y aunque el refrán rece que “la venganza es dulce”, esta clase de desquite es muy amargo, más aún cuando todavía se ama a la pareja. Al lastimarla, nos lastimamos a nosotros mismos. La socióloga, Enriqueta Davis concuerda con la opinión del doctor Correa, al señalar que las mujeres no piensan en herir al otro, sino que entran a esa relación inconscientemente.
Agrega, que en nuestra sociedad panameña, las mujeres han cambiado su mentalidad; ya no son sumisas como sus abuelas que aguantaban todo en silencio. Ahora hablan de lo que les pasa con amistades y se niegan a ser traicionadas. Aunque saben que es incorrecto lo que hacen, no se sienten mal por ello. Piensan que sólo están supliéndose de lo que les hace falta y de lo que merecen.
Culturalmente, la mujer va al sexo cuando hay amor o sentimientos de por medio. El hombre, por el contrario, puede tener sexo, con cualquiera sin que premie el afecto de por medio.
La socióloga afirma conocer a mujeres que aunque las engañen, no dejan a sus maridos por la cultura androcéntrica de nuestro país. Ellas sufren lo que ella llama el “complejo mujeril” en que la mujer siente que sin el hombre no vale o no es nada.
Al tener una relación extramarital, sentimentalmente, la más herida es la mujer; al estar con otra persona pueden ocurrir dos cosas: o descubre que no siente nada por su pareja o que la sigue amando a pesar de todo. Es una situación muy compleja. Puede que al principio inicie por revancha, pero después puede desarrollarse un vínculo emocional. En nuestras culturas machistas, de acuerdo al doctor Correa, el hombre no comprende que en las relaciones además de sexo debe existir afecto. La mayoría reacciona ante el engaño de mala manera, con peleas, ofensas y en el peor de los casos, con violencia física.
Los panameños son machistas, declara la socióloga; al conocer lo que ocurre, pueden tornarse violentos o adoptar una actitud de poco importa. Si pertenecen a un estatus social alto y tienen mucho que perder con que su secreto se haga público, aunque se sienta herido, no va a decir nada para no comprometer su situación económica. Más bien dirá “hazlo, pero sé discreta”.
A la hora de volver a retomar la relación con su pareja, las féminas son más maduras y lo hacen buscando la normalidad. Las parejas que siguen adelante con su relación, generalmente buscan ayuda profesional.
La reflexión final de la doctora Davis es que las parejas panameñas conversan poco, y cuando lo hacen, se refieren a los gastos de la casa y otras trivialidades. Pocas veces acerca de sus sentimientos y su relación. Esto lleva a que la monotonía destruya lo que una vez fue hermoso. Sólo depende de las dos partes arreglar lo dañado.