Es jueves 27 de noviembre. Estoy en la estación del Metro de la Iglesia del Carmen esperando a que se acerque el vagón y, por primera vez, me siento en una de las sillas de espera. Resulta que en este espacio me llega el 3G, jaja. Aprovecho los 3 minutos que dice el letrero.
Mientras viene frenando el metro observo que, aunque hay bastantes personas, se podría caminar entre ellas adentro del vagón. Así que mientras se abre la puerta, pienso: "Voy a recorrer el espacio con la mirada". Quiero captar movimientos y sensaciones. Emociones :)
Mientras observo, "pillo" a un muchacho alto con lentes oscuros que me crea la curiosidad de: "¿hacia a dónde está mirando este man?". También hay un muchacho recostado-agachado hacia la pared, con una caja de dulces. Está mirando hacia abajo mientras mueve las manos, bastante pensativo.
Y de repente "wap", me llama la atención un movimiento hacia mi izquierda. "Fuuup", se mueve mi cabeza rápidamente y capto a un muchacho balanceándose con las piernas abiertas para no caerse. Está intentando hacer algo entre sus manos, con ambas manos. Después de un ratín, wega... aparece un salaíto.
¿Recuerdas los salaítos? Esas bolitas rojas chinas de infancia, cogías en una sal rara, jaja. ¡Tenía ufff de ufff sin verla!
Con la mano izquierda, el muchacho se agarra del tubo del metro para sostenerse y extiende su mano derecha un poco hacia abajo y hacia el frente. Hay un niño pequeño sentado, que está abriendo la boca y recibiendo el salaíto. Y empieza la muequería de su cara disfrutando del salao, jaja.
Mientras el niño saborea mirando hacia afuera del vagón, el papá se queda observándolo fijamente. Muy fijamente. Y yo observando cómo observa, jaja.
A los 10 segundos aproximadamente, los extremos de los labios del papá se estiran levemente hacia atrás y arriba. Aparece su sonrisa. Una sonrisa muy suave. Se mantiene levemente sonreído por unos 10 segundos más y luego le toca la cabeza a su hijo. Y 3 segundos después, se la vuelve a tocar. Se siente el orgullo de padre. Se siente que está feliz de que el "pelao" exista :)
Como cosas de la vida, a los 3 nos toca bajarnos en la estación de la Ave. 12 de Octubre. Mientras esperamos a que se abra la puerta, el niño pone el dedo para tocar un botón en la pared y el papá dice: "Aguanta". "¿Qué es?", pregunta el niño. Definitivamente el color y la forma le llaman la atención, jaja.
Se abre la puerta y arranco a bajar las escaleras "acelera'o" como de costumbre.
La vida está llena de pequeños momento que la hacen grande. Absorberlos me emociona. Me hace crecer.
Micromomentos gigantes :)