Un Teatro Anayansi lleno, con gente de todas las edades, superó las expectativas sobre el rotundo éxito y la acogida del público al Panamá Jazz Festival, en su primera noche, este jueves, donde la música inició alrededor de las 8:00 y se extendió casi hasta las 12:00 de la media noche.
El espectáculo inició con el trombonista méxico-estadounidense Steve Turre, quien acompañado de un cuarteto con piano, bajo, batería y congas, presentó un repertorio de fusiones, con unos solos instrumentales que se ganaron los aplausos del público en varias ocasiones.
Sin embargo, los aplausos y elogios aumentaron cuando interpretaron la pieza "Sueño de la Habana"; una mezcla de ritmos tropicales que puso a bailar y dar palmas a muchos, pero la admiración por Steve fue evidente cuando remplazó su trombón por caracoles de diversos tamaños, con los cuales estableció primero un excéntrico diálogo musical, para terminar en una "descarga" con el resto de los instrumentos.
Luego de un receso de diez minutos, el presentador de la velada, Orlando Vidal inició la presentación del segundo artista señalando que era un destacado músico y tuvo que seguir leyendo su curriculum entre fuertes aplausos y vítores, porque todos ya sabían que se refería a Danilo "Cholo" Pérez.
Danilo entró al escenario entre una ovación de aplausos por parte del público y agradeció con evidente emoción el apoyo y la asistencia a la primera noche del festival. También destacó el apoyo de los patrocinadores de este evento, sin importar las tendencias políticas, y la colaboración de la presidenta de la República, quien dijo ha dado pie para que este festival sea realizado todos los años. El pianista acompañado por el baterista Adam Cruz y el bajista Ben Street, inició con una pieza del cubano Silvio Rodríguez, incluida en su nuevo disco "Till Then".
Danilo hizo un alto para llamar a dos invitados especiales: la violinista Regina Carter y al folclorista nacional Ricaurte Villarreal, para interpretar la pieza "Elegance Dance" una mezcla del tradicional "punto" y jazz, contenida en su disco "Motherland". Villarreal repicó el tambor panameño, Regina casi hizo cantar su violín, mientras Danilo marcaba los acordes en su piano. El trió fue ovacionado hasta que terminaron la pieza, con el público de pie.
El guitarrista considerado entre sus colegas y los críticos, como uno de los mejores y que ya Panamá conocía, porque vino a una presentación en el Anita Villalaz, en el 2001, demostró que su crecimiento sigue.
La música de Mike "electrizó" al público, con claros y finos acordes de su guitarra eléctrica, entremezclados con los de una batería, un bajo y un saxofonista que le dio el toque de ensueño a cada una de sus piezas.
Las melodías de Mike y su banda transcurrieron entre romanticismo y fusión de jazz-rock, en las que sobresalieron solos de guitarra, sax, y batería, que el público animó con sus aplausos, provocando la "descarga" más larga de la noche.
El público salió del Anayansi con el reloj rayando a las 12:00 media noche, pero por los comentarios que hacían, satisfechos de haber estado y escuchado "música que llena y trasmite vida", tal como lo definen los jazzistas.