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Templanza y ganas de vivir le han permitido seguir adelante


Calito Ramos es el habitante más antiguo y de mayor edad del Hogar de Larga Estancia ubicado en Palo Seco, donde junto a otros/as 25 pacientes recibe atención, provista por un equipo de recursos humanos de 13 personas.
Nacido en Tonosí, hace 87 años, llegó a Palo Seco cuando tenía apenas 17 años.
"No puedo llorar, gracias a Dios ganamos la batalla, nos dice, mientras voltea su rostro hacia nosotros, para hacerse oír mejor mientras dura nuestro diálogo.
Víctima de cataratas el Sr. Calito prácticamente está invidente". Se refiere a la batalla librada contra la enfermedad de Hansen ue antes no se podía controlar y la sociedad estigmatizaba y aislaba a quienes la padecían.
Además de la salud, a esa edad, mozuelo aún, Calito ya había perdido tierras, ganado y otras posesiones.
"Los arrastró el río", relata. Como el tiempo sepultó en el olvido los recuerdos que los parientes de Calito tenían de él. Al menos así pareciera ser, puesto que desde hace cuatro años que nadie lo viene a ver. Y eso que tiene una familia numerosa, según dijo.
"Aquí los compañeros son muy buenos conmigo y me ayudan porque no puedo valerme por mí mismo", explicó.
"Soy de La Iguana. Nací allá en el otro lado. Ese río creció de tal manera que arrastró todo...Dejamos el terreno y nos fuimos para otro lado...fue hace mucho tiempo cuando yo era muy muchacho. Apenas tenía 12 años...". ¿Quién le diría que su vida iba a tomar rumbo tan distinto? En todo caso, lo que más le duele es la pérdida de la vista.
"Tuviera yo plata me la operaba", dice, mientras se excusa puesto que debe retirarse porque ya las muchachas lo reclaman. Esas muchachas son las asistentes de enfermería que se encargan de ayudarle a movilizarse, alimentarse y vestirse.
"Son muy buenas conmigo", expresó.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América