Tener miedo es normal en los niños. Simplemente es la respuesta lógica a lo desconocido y lo peligroso, que según señala el psicólogo Fernando Gómez, es la reacción que tiene cualquier ser humano ante una situación que ignora y que no sabe manejar. El experto apunta a que "existen varias situaciones ante las que un pequeño puede sentir miedo, y éstas suelen ir modificándose con la edad y el nivel evolutivo. Vale la pena reconocer que el temor no debe verse como una debilidad, sino como una respuesta normal".
Por ejemplo, es muy común que el pequeño le tenga miedo a la oscuridad, a los truenos, a los ruidos fuertes, a los animales, a seres fantásticos como fantasmas, y a dormir solos, y suelen expresar su pánico mediante conductas como los gritos, llantos, incapacidad para conciliar el sueño, huida, temblores, sudoración, urgencia para orinar, aceleración cardíaca o evitación de una determinada situación, entre otras.
Pero... ¿por qué es más común en los niños? El destacado psicólogo sostiene que es más frecuente en los niños porque le falta ese razonamiento lógico que ya tienen los adultos de sus experiencias. "El menor ante la falta de información completa su proceso mental con fantasías y su imaginación se dispara. Mientras que el adulto no usa tanto la imaginación y se refugia en sus conocimientos y la experiencia", destacó.
Según el especialista, cada persona siente y mide el miedo de forma subjetiva, lo que al hijo mayor le parece aterrador, al hijo menor le puede parecer una tontería.
Hace hincapié en la importancia de que los padres no deben por ningún motivo ignorar el miedo de sus hijos. Conviene tener paciencia y no desesperarse. Según asevera la especialista, lo recomendable es mantener siempre un diálogo con el niño para que pueda expresar sus miedos y ayudarle a darse cuenta de que los miedos son infundados. "Todas las acciones tienen que ir dirigidas a darle confianza al niño para que pueda decir a qué le tiene miedo y así poder ayudarle a disipar su pánico", comenta.
Cuando un niño carece de la guía educativa de los padres, la sociedad o la escuela, el empezará a hacer uso más de su imaginación entonces aparecerán miedos incongruentes.
La situación se agrava si el miedo es recurrente y perduran demasiado o provocan un estado de ansiedad desproporcionada. "Los padres deben estar alertas. Si los temores de sus hijos son duraderos, esto podría indicar que el menor pueda estar teniendo una afectación a nivel cerebral", dijo Gómez
Por otro lado, manifiesta que hay miedos que son positivos porque sirven para que los niños vayan conociendo su entorno progresivamente con prudencia, evitando peligros. Por ejemplo, un niño que tenga miedo al fuego evitará jugar con fósforos.
Cómo ayudar al niño a superar el miedo.
- El primer requisito para ayudar al niño es conocer el miedo. Es importante que converse con los niños, que se sienta escuchado.
- Predicar con el ejemplo, de forma que tenga en nosotros un modelo adecuado de superación.
- Procurar que no se sienta avergonzado, ni regañado.
- El adulto debe transmitirle seguridad y confianza, siempre con buen humor.
- Reafirmar que los monstruos no existen puede ir convenciéndolos gradualmente, pero lo mejor es darles algunas herramientas para combatirlos. Encender la luz y abrazar a un muñeco de peluche son ideales en estos casos.
- Enseñarle maneras de contrarrestar esa ansiedad. Podría escuchar música o realizar otro tipo de actividad que lo mantenga ocupado.