Una vez más, los hechizos de Halloween han conjurado en Hollywood a fantasmas, vampiros y monstruos, sedientos de un público al que asustar y servir palomitas "rociadas" con sangre y vísceras.
La cercanía de los festejos de Halloween, el miércoles 31 de octubre, tiene un claro efecto en la industria del cine, que está convencida de que el público quiere pasar miedo, ahora más que nunca.
"Somos una nación fascinada con el mal", constata el guionista David Ayer con su última película, "Tranning Day" sobre la corrupción policial.
Esta, y "Don"t Say a Word", sobre un secuestro, y "From Hell", un clásico del terror como Jack el Destripador, se han ganado la taquilla asustando.
"Las películas que nos dan miedo son las más escapistas", afirma Blake Thomas, de los estudios MGM, señalando una de las necesidades más claras entre la audiencia desde el pasado 11 de septiembre.
"Es curioso, pero pueden ser terroríficas y tranquilizadoras a la vez porque el horror se acaba en cuanto dejas de verla", añade.
Sea cual fuere la razón, el público desea pasar miedo y Halloween es el momento perfecto para desenterrar los clásicos.
Frankenstein, su novia, el hombre lobo, la momia o Drácula son algunos de los clásicos presentes estos días en la quinta edición de "MonsterFest", maratón programado por el canal AMC de televisión que emitirá sin descanso películas de terror hasta el miércoles.