En noviembre de 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 27 de enero como “Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto”.
En el mundo se desarrolla una serie actos para conmemorar el 65 aniversario de la liberación del campo de exterminio en Auschwitz-Bikernau (Polonia).
Exposiciones fotográficas en ciudades como Budapest, Nueva York, Berlín y Jerusalén, muestran imágenes reales de los hechos que acontecieron durante el holocausto.
Panamá es partícipe de esta iniciativa mundial. El día 27 de enero, en una sesión solemne realizada en la Asamblea Nacional, rabinos, estudiantes y adultos de la comunidad judía en Panamá, escucharon el testimonio de una sobreviviente de la última generación del Holocausto.
Marianne Granat.“Hay algo peor que un alma perversa, y es un alma indiferente”. Estas son las palabras de una sobreviviente del Holocausto, después de 65 años de la liberación de los prisioneros del campo más grande: Auschwitz, en Polonia.
Fue una época en la que miles de alemanes se unieron a Hitler, para crear una “Industria de la muerte”. Sólo en este campo pereció un millón y medio de judíos.
En 1942 los trenes trasladaban a miles de prisioneros judíos a territorios ocupados por alemanes, donde éstos dividían a las personas en dos filas, para decidir cuál sería el destino de cada una.
Con un dedo índice se mandaba a la fila del lado izquierdo, a los hombres entre 20 a 45. Seleccionaban a las mujeres de 16 a 50 años, en buenas condiciones físicas, para someterlas a largas jornadas de trabajo forzado, testimonia Granat.
Ellos podían durar seis meses, hasta perecer por la falta de fuerzas física y moral.
La fila del lado derecho era para ubicar a los hombres y mujeres de edad avanzada; a mujeres con bebés y niños; a personas enfermas, quienes eran enviados a otros campos de concentración.
Pasaban días sin comer, perdiendo peso, grasa corporal, incluso, quedando si masa muscular, hasta bajar el 30% de su peso. Eran obligados a desnudarse, antes de entrar a un cuarto desconocido. Muchas veces vivieron 5 minutos de agonía, engañados.
Al comienzo, este espacio oscuro tenía regaderas en el techo, para bañarlos a todos en grupo. Otras veces, eran cuartos donde les rociaban gas, para aniquilarlos.
A veces, se abría una compuerta desde el techo, donde le rociaban veneno para luego incinerarlos en vida.
Billones en dinero, joyas y pertenencias quedaron bajo la tutela de tan desalmados soldados.
“Lo que viví en el campo de Auschwitz, no lo olvidaré jamás”. Con una voz entrecortada, Marianne Granat es animada por la audiencia, con aplausos.
Recordó que fueron 6 millones de vidas las que se exterminaron con la política nazi, que denominó este genocidio como “La Solución Final”, para justificar los asesinatos que terminaría con todos los judíos europeos.
Hay que prevenir el genocidio y otros crímenes.El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, expresó: "Los supervivientes del Holocausto no estarán con nosotros siempre, pero su legado de su supervivencia debe subsistir. Debemos preservar sus historias mediante monumentos, o mediante la educación, pero profundamente; obrando con decisión para prevenir el genocidio y otros crímenes”.
Actos en la Asamblea Nacional.El Gran Rabino Shlomó Moshé Amar ofreció palabras de esperanza para todas las religiones. Invitó a unirse para recordar el Holocausto y evitar cualquier expresión de genocidio y violencia en el mundo.
Los asistentes pudieron apreciar las fotos que están expuestas para el público en el Palacio Justo Arosemena.