Son pocas las oportunidades que tienen la panameñas, amantes de la pollera, para lucirlas cómodamente.
Esas oportunidades se resumen en pocos concursos o desfiles en diferentes fechas del año.
Entre los festivales, el Margarita Lozano, en Las Tablas, y el Margarita Escala, en la cuidad capital, son actualmente las ocasiones más esperadas para sacar del baúl del recuerdo el joyero familiar y almidonar esa pollera espectacular que espera cada año una ocasión de lujo para lucirse.
Recientemente, el Teatro Nacional recibió un grupo de distinguidas panameñas que decidieron concursar en el Margarita Escala.
Las tres categorías del concurso: polleras marcadas, zurcidas, y sombreadas, presentaron ejemplares con diseños y labores e incluso, colores poco convencionales, lo que nos da a entender que la pollera sigue evolucionando en su confección.
Fue llamativo el diseño trabajado en colores vivos rojo y verde con la técnica del zurcido inspirado en aves, diseños que muy pocas veces se plasman en la pollera.
Tradicionalmente quienes diseñan una pollera han usado enredaderas, bejucos, calabazas invertidas, rosas, mariposas y colibríes, entre otros elementos muy próximos a la vida del campo.
Otro aspecto que ha cambiado en las últimas dos décadas en nuestra pollera y que quedó expuesto esa noche, fue el "vuelo" en el pollerón, mucho más amplio, con más cantidad de tela.
Las telas hoy utilizadas por las artesanas, a petición de sus clientes, también son motivo de admiración, que van desde finas fibras de hilo hasta organdí suizo, como fue el caso de la ganadora de la Medalla Malema Nicosia, la ciudadana Gabriela de Garrido, quien con una impecable presentación, arrancó los aplausos que la llevaron al triunfo.
Por otro lado, otra que lució una hermosa y costosa pollera fue la ex-reina de la mejorana Elsy Broce
Así queda claro, que la pollera panameña está, al igual que nuestra sociedad, en plena evolución, pero eso debe ir de la mano del buen gusto y del sentido común.