El vientre materno es el hábitat de un nuevo ser. La responsabilidad de ser madre, sin embargo, comienza con el mero hecho de nacer mujer. A partir de entonces todo lo que se haga o se deje de hacer, incide, a corto, mediano o largo plazo, en la salud de la niña, adolescente, joven... mujer.
Hay situaciones que la mujer no puede preveer. Otras sí. Así tenemos, que, por ejemplo, que en el caso de la niña, la madre ha de velar porque tenga una buena alimentación, aprenda a limpiarse correctamente (de adelante hacia atrás) cuando va al baño, para evitar infecciones urinarias y en la vagina. Asimismo, al elegir la ropa interior le enseñará a preferir las de fibras naturales (especialmente algodón, que permite la circulación del aire) a las sintéticas que acaloran y asfixian el área, generando humedad y dando lugar a infecciones.
Una apropiada educación en sexualidad y salud reproductiva servirá de escudo contra enfermedades venéreas, enseñará a la niña y adolescente a tenerse en alta estima, les orientará sobre la importancia de cuidar su cuerpo y percatarse del alcance de acciones insensatas y producto de presiones grupales, deseos de aceptación o poco control del apetito sexual y emociones. Por ejemplo, enfermedades de transmisión sexual-ETS, VIH/SIDA, embarazos no planificados, abortos, bebés con problemas (retardo físico y deformidades u otras anomalías del crecimiento cerebral y del comportamiento), rechazo de su familia, estigmatización social, limitación de oportunidades de superación personal y profesional, porque tendrá que atender al bebé y a la vez abrirse paso en la vida sin un diploma y le será más difícil hallar empleo y una pareja que la valore si el padre de su bebé no lo hizo. Ello sin olvidar la parte moral, los traumas, sentimientos de culpa, riesgos de infecciones, infertilidad y hasta de morir durante un aborto mal practicado.
Por otro lado, si una niña tiene problemas urinarios deben tratársele y evitarle complicaciones; igualmente, durante el desarrollo ir al ginecólogo es buena idea para recibir orientación y aprender a conocer mejor su organismo y su aparato reproductor. Y, qué decir de lo mucho que puede aprender sobre cómo manejar los síntomas y molestias pre menstruales, duchas vaginales, cómo le puede afectar la salud de su sistema reproductor en un país tropical como el nuestro la vestimenta no apropiada para el clima (ropa sintética, muy ajustada, los jeans, las medias de nylon, en fin).
Y, no olvidemos que como resultado de las visitas oportunas al ginecólogo, orientador sexual y/o consejero juvenil puede también aprender a manejar mejor las relaciones con su pareja, obtener información científica sobre la sexualidad, la mejor manera de disfrutar del sexo en forma sana y cómo valorar la importancia de la fidelidad que es la mejor herramienta contra las ETS y el VIH/SIDA.
Aprenderá, igualmente, el significado de maltrato (físico, psicológico), entenderá que su cuerpo es suyo y las decisiones respecto a qué hacer o qué dejar de hacer son suyas pero el alcance de ellas va más allá del "yo": sus hijos, familiares, sociedad, pueden afectarse con éstas.
Bueno, digamos que se actuó con cordura y desde la niñez su madre y la ahora adolescente velaron porque se alimentara bien y recibiera la orientación en sexualidad y salud reproductiva que la equipara para el momento de elegir pareja, casarse y reproducirse.
Al elegir pareja hay que tener en cuenta que es bonito amar y ser amado, casarse y tener una familia. Pero, una familia sana. Y, toca evitar al máximo cualquier posibilidad de que la descendencia venga con problemas genéticos. Entonces, una joven inteligente no dudará en realizarse exámenes como aquél para conocer el tipo de hemoglobina y el de su pareja y así sabrán si pueden ser portadores de anemia falciforme. Las enfermedades, sabemos, ocasionan sufrimiento a quienes las padecen y a sus familiares, además, altos costos económicos a ambos y al Estado. Y limitan la calidad de vida de pacientes y familiares.
Otra decisión importante, en pareja (pero usted es la que lo va a llevar en el vientre) es cuántos hijos tener y cuándo tenerlos. Eso se dialoga y se busca asesoría. Cuán espaciados tenerlos es importante tanto para dar oportunidad al útero y al organismo de descansar luego de un embarazo, como para efectos de la crianza y de proveerles a todos las mejores condiciones de vida.
No menos importante es conocer qué ocurre en su útero, corazón y el resto de su cuerpo durante el embarazo, qué es lo normal y cuáles hechos son señales de alarma, saber qué exámenes deben practicárseles es esencial. He allí el por qué del control del embarazo mes a mes: detectar temprano situaciones que necesitan ser atendidas oportunamente. Para las madres gestantes entraditas en años hay algo que deben saber, los riesgos obstétricos y otros, para usted y su bebé, aumentan.
¿Várices, acidez, vómitos, antojos, la amniocentésis (para diagnosticar dentro del útero materno patologías como espina bífida y Síndrome de Down) y cuándo hacerla (en madres mayores de treinta y cinco años es necesaria y a los cuatro meses es el tiempo ideal), son temas sobre los que usted querrá información seria.
También su ginecólogo podrá aclarar sus dudas y orientarla acerca de aspectos como flujos vaginales, contracciones, ejercicios para relajarse, ejercicios preparatorios para el parto, depresión post parto, amamantamiento y sus ventajas, cuidados del recién nacido, importancia de las visitas al pediatra y el control del crecimiento del bebé, de la vacunación....
Por otro lado, haga una práctica cotidiana alimentarse bien con una dieta balanceada rica en ácido fólico, hierro, vitaminas, proteínas, minerales y agua. Evite la comida chatarra, el alcohol, bebidas carbonatadas, cigarrillo, cafeína. También, los excesos al comer (el sobrepeso y es malo para la madre y el bebé) y limite el consumo de grasas, azúcar y sal.
No olvide, hacerse exámenes constantes para ver cómo están sus niveles de azúcar en la sangre es necesario para evitar la diabetes gestacional que se presenta con frecuencia y puede dañar al feto y afectar la salud de la madre y dificultar el parto.
Y, sigamos viendo temitas interesantes. De gran utilidad para toda mujer, es tener presente los autoexámenes de las mamas y el Papanicolau (para prevenir cáncer de mamas y cérvico uterino, respectivamente), así como el de densitometría ósea (por lo de la osteoporosis), el de Hepatitis (B y C) y la toma de presión arterial.
Finalmente, recuerde que usted, su pareja y la sociedad, pueden hacer la diferencia actuando con responsabilidad, informándose con fuentes serias y calificadas, practicando medidas preventivas de salud personal y comunitaria, exigiendo al Estado mejores ofertas de salud para la población en general y para el binomio madre hijo, sobre todo. Porque allí, en el útero materno y social se fragua el futuro de un país.