"No se puede hablar de parto, sin hacerlo del embarazo", fue la frase inicial que nos dijo el Dr. Ricardo Ponce, durante el Festival de La Leche para Embarazada, realizado en días pasados en el Centro Médico Paitilla.
Señaló además que el ser madre es una gran responsabilidad, por tanto, la futura mamá tiene que ser constante en sus visitas al ginecólogo obstetra y hacerse sus exámenes. Estas visitas son la preparación para que llegado el momento dado se presente un parto sin complicaciones, tanto para ella como para el bebé.
Para el experto, las madres deben comprender a su hijo desde su cavidad uterina e ir con una mentalidad adecuada para una situación fisiológica natural, como el parto que generalmente no está revestido de problemas.
Le preguntamos al médico obstetra acerca de la tendencia que tienen algunas mujeres al preferir la cesárea al parto natural. Nos respondió que tiene que ver con situaciones sociales, físicas y psicológicas.
Manifestó que en niveles sociales más altos, en los que existe la nutrición adecuada, puede haber bebés muchos más grandes. En este medio, también encontramos personas que anteriormente no podían embarazarse y que con los avances científicos han logrado embarazos. Son personas infértiles, de mayor edad y enfermas para las que un parto puede ser peligroso.
Una inapropiada preparación psicológica para el parto también influye en la decisión. Tiene que hacérsele comprender a la futura mamá que el parto es una acto fisiológico natural, con una recuperación más rápida y con un excelente resultado para su bebé, y debe considerarse cómo primera opción.
El trabajo de parto conlleva ciertas circunstancias que para algunas personas puede considerarse traumáticas. La expresión de todo el cuerpo de la madre, facilita que el bebé expulse muchas de sus mucosidades del tracto respiratorio que van a permitir el inicio de la respiración con los canales ventilados. Lo que a veces no ocurre durante la cesárea. Entonces el concepto de que el parto es traumático para el niño, no debe verse de esa manera, sino de que es algo totalmente natural que lo prepara para la vida fuera del claustro materno.
Hay circunstancias que hacen traumático el trabajo de parto, por ejemplo, un bebé muy grande para el canal de parto de su madre. El tamaño del bebé debe estar relacionado con el tamaño de la pelvis materna que varía genéticamente. Una mujer puede parir a un niño de once libras fácilmente, mientras que otra no puede hacerlo con uno de cinco libras.
Una señal que indica que el parto se aproxima es la expulsión del tapón mucoso, que consiste en una mucosidad que conlleva sangre y tiene coloración achocolatada o rojiza. Es indicativo de que el cuello de la matriz se ha abierto y está próximo a iniciar las contracciones uterinas del parto.
A medida que pasa el tiempo, las contracciones van a ser más seguidas. Las del trabajo de parto se presentan cada tres minutos y no desaparecen hasta que nace el bebé.
La preparación física anterior, harán más llevaderas las dolorosas contracciones. Para ello son apropiados los cursos psicoprofilácticos que ayudan considerablemente a que el parto sea más sencillo.
Cuando la madre llega a los diez centímetros de dilatación y completó la primera fase de labor; va a entrar en una fase de expulsión, cuando tiene que hacer esfuerzos físicos grandes para lograr que salga el bebé.
Durante el parto se pueden presentar toda clase de peligros que sólo un obstetra bien entrenado es capaz de detectar a tiempo. La gran mayoría se llevará a cabo sin percances, pero cuando la situación se sale de lo norma, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte de la madre y el niño.
La elevación de la presión arterial, la falta de coordinación al responder preguntas y respuestas, la preclamsia, un trabajo de parto tan abrupto que puede ocasionar un desprendimiento de la placenta, un sangrado debido a que la placenta se implantó abajo y no fue detectada tempranamente; si el cordón umbilical sale antes que la cabecita del bebé, son situaciones muy peligrosas.
Los mitos que existen acerca del parto son consecuencia de la ignorancia y de que hubo problemas que se achacaron a ciertas situaciones. La madre no pude hacer nada para evitar que el niño no se enrede en el cordón umbilical, esto es algo natural. El bebé por sí mismo busca estirar el cordón con movimientos muy violentos, durante las primeras semanas de gestación; con este comportamiento logran enredarse, lo cual no es riesgoso, si durante el monitoreo fetal se detecta.
Lo más importante para tener un parto feliz, según el Dr. Ricardo Ponce, es la preparación. "La madre debe ser consciente de que el parto es la culminación de lograr un bebé sano".