¿Te vas a vivir con ella? es importante que tras la mudanza pongas un poco de tu parte para conseguir la armonía.
Esfuérzate en, al menos, manchar lo menos posible y en ser algo ordenado los primeros meses de vida en pareja para que vea el esfuerzo y no huya en estampida.
Declárate un inútil convencido. Destiñe un par de camisas de ella y no volverás a poner una lavadora, lava los platos con gel de ducha y el parqué con la fregona llena de lejía (un suelo blanco la convencerá de tu inutilidad).
Utiliza las bayetas de la cocina en el baño. Nunca más limpiarás éste último.
Si alguna vez no tienes más remedio que coger la plancha o lavar los cacharros (por enfermedad o algo parecido, no seamos crueles).