Variedades

Tomás Sánchez, gozoso, rinde pleitesía al paisaje

El gran pintor y grabadista cubano se ha ganado un sitial a nivel mundial con su dominio de la estética.


Rosalina Orocú Mojica (rosalina.orocu@epasa.com) / PANAMA AMERICA

La suya es una obra de bastante plasticidad, recurrente en lo que se refiere a la textura, logrando en algunas pinturas una abstracción figurativa que, aún lejos de la imagen real o convencional de un paisaje, nos hace sentir involucrados dentro de cada creación que presenta a través de una perspectiva aérea, tal como lo hacían los pintores del Renacimiento en los retablos mayores de las iglesias.

Con esto se logra un efecto de integración entre las obras y el espectador, creando una connotación de imágenes casuales que muchas veces cruzan por nuestra vista a diario y no apreciamos su belleza en cuanto a la forma, la textura y el color.

Esto opina el pintor y profesor de artes plásticas Carlos Rivera acerca del trabajo que el maestro cubano Tomás Sánchez exhibió en la colección “Metáforas”, en nuestro país.

Otro punto que destaca Rivera acerca de la muestra de Tomás Sánchez es que, si bien él es reconocido por sus clásicos paisajes, no deja de sorprendernos con su producción fotográfica porque esta mantiene la misma categoría o género de encontrar belleza en lo más simple y elemental, en objetos que nos pudiera presentar la naturaleza, creando un claro contraste entre luz, sombra y diversas texturas que van a dar por resultado una obra compleja, pero de excelente equilibrio y transportación visual, que despierta imágenes del subconsciente y evocan el concepto de lo bello sin tener que recurrir a elementos que afloren colores y texturas comunes en la vida diaria.

A Rivera no le cabe duda de que Sánchez (portador del Premio Joan Miró de 1980 y el Premio Amelia Peláez en 1984), nos hace entender que tanto una roca como una flor tienen su carácter distintivo en cuanto a belleza, textura y color.

Finalmente le concede otro mérito al artista cubano. Al observar sus bellos trabajos, los cuales capturan el más mínimo detalle de paisajes y objetos que parecen algo común para ojos que los dejan pasar de largo, se cumple la famosa filosofía de Aristóteles de que “en lo feo también encontramos belleza”.

Sobre este punto, la reconocida pintora panameña Olga Sinclair Ávila afirmó que la primera obra de Tomás Sánchez se inspiraba en montañas de basura en los parques. Kilos y kilos de basura con los que hacía una composición mágica en el lienzo. Logró que lo feo y la basura se convirtieran en algo bello y elevado, con contenido estético.


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839242
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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