En Lomas de Chapultepec, uno de los barrios más exclusivos de la ciudad, en medio de tiendas y edificios corporativos funciona desde mediados de noviembre el primer "bar de oxígeno" de la Ciudad de México, una de las urbes más contaminadas del mundo. O2 parece más un laboratorio que un bar y detrás de un mostrador se pueden ver, ordenados en una estantería, pequeños frasquitos de elíxires afrodisíacos, que prometen eliminar toxinas y la fatiga, restaurar el hígado, proteger al organismo de la contaminación y hasta incrementar el deseo sexual.
Entre respiro y respiro con los inhaladores desechables de oxígeno, también se puede dar una siesta en los cubículos donde están las Brain Machines, unos lentes y audífonos que lanzan una catarata de luces intermitentes y sonidos con el fin de relajar a los usuarios. "Son 15 minutos de oxígeno puro", dice Vanessa de la Rue, propietaria del bar junto a su hermana.
"Estás respirando entre 96 y 97 por ciento de oxígeno puro... entonces a partir de ahí todo funciona mejor, todos los órganos del cuerpo, la piel y el pelo se te mejora muchísimo, dolores de cabeza, estrés, gripa...", agrega. Pero eso sí, hay que dejar los cigarrillos fuera del blanco e inmaculado bar y no se vende nada que tenga cafeína o alcohol, sólo jugos, infusiones y batidos.