Resaltar costumbres y creencias es propio de la literatura. Es el caso del libro de Cebaldo Inawinapi que se titula "Mi primer árbol'.
Sobre la obra Liliana De La Quintana, de la Academia Boliviana de Literatura Juvenil, hace una reseña en el boletín de noviembre-diciembre de la Academia Panameña de Literatura Infantil y Juvenil (Aplij), que preside Irene de Delgado.
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"Mi primer árbol cuenta la importancia de la siembra del primer árbol en los Guna, que viven en 366 islas en el Caribe Panameño. Cuando nace un niño se entrega la placenta y el cordón umbilical al padre o acompañante, para que junto a una semilla de planta de plátano se siembren juntos. A medida que crece, todos los miembros de la comunidad, al pasar delante de la planta, le hablan, le cantan porque "las palabras son importantes para que las cosas vivan, para que los seres se alegren… Cuando el banano da sus frutos, en la casa del dueño de la placenta y el cordón, se prepara el madun, jugo de banano con cacao y se invita a todos".
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Hermosa tradición. Quizás desconocida por quienes no son parte de la cultura Guna. Muestra el amor de esta por la naturaleza. Y de Cebaldo De León Inawinapi por su cultura. De él también publica "El olfato–Chocolate caliente en el regazo de mamá".
Además, el boletín resalta otros autores locales de literatura indígena. A María Vizcaya y su libro "La danza de las aves", a Yolanda Ríos de Moreno, por "La Comarca Ngöbe- Buglé" y a Irene de Delgado por "TUCUTÚ, FLÍÍSS, Tucutú, Flííss".
Fragmentos de Poemas sobre la Invasión, de Moisés Pascual, también aparecen en el Boletín de Aplij. Y notas que publicó "Panamá América".