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Traumas del segundo hijo


"Siempre se ha escuchado que el segundo hijo en una familia de tres o cuatro es el conflictivo o el frágil o el vengativo y nosotros reconocemos que ese mito se puede revertir si uno tiene cierta conciencia de lo importante que tiene para cada hijo el trato que le ofrecemos los padres", manifestó la psicóloga Miriam de Luque.
Esta viene a ser como quien dice la triste historia del niño o la niña a quien le tocan siempre los zapatos usados, la ropa que se le queda al/la hermano/a mayor, los segundos turnos y jugar con juguetes usados.
Ella procedió a explicar más sobre el tema en los siguientes términos: "Es cierto que para una pareja que planifica su descendencia un primer hijo conlleva mucha expectativa y mucha atención social. Sin embargo, la riqueza que le da a una madre y a un padre el nacimiento de un primer hijo debe facilitar en muchos aspectos el trato afectivo hacia el segundo, sin embargo, muchas veces es lo opuesto. Como ya no tienen como con el primero la ansiedad, miedo, confunden esa "tranquilidad" con ofrecerle más tiempo de inatención para el niño. Si al otro le cambiaban cinco veces el pañal a éste lo dejan hasta cinco horas con el mismo pañal, porque "no le va a pasar nada". O no están tan pendientes de su salud, ya que "¿Por qué llevarlo al doctor todos los meses, no friegue, si ya yo sé como manejar esto". Y, ¿por qué armar tanto alboroto por una fiebre si yo sé como bajarla?"
La fuente siguió diciendo que "a medida que el/la niño/a va creciendo y escuchando bromas en relación con los dólares que se gastaron con el primero y cuánto se ahorran con él, eso puede ir marcando una diferencia".
Luego, cuando la pareja decide tener su último hijo la atención se vuelca, por la felicidad del cierre responsable de la familia, hacia ese tercer bebé.
Ella dijo que sería bueno que los padres y madres de familia aprecien las diferencias de cada uno. Y, les dice a ese hijo o esa hija que debido a que se le trata diferente y se le brinda menos atención que no sienta que se le ama ni se le quiere menos.
Recomienda a padres y madres de familia que traten a su segundo hijo con la riqueza de única experiencia, porque cada hijo es diferente, tiene diferentes necesidades, manifiesta diferentes alegrías, miedos y tristezas y a cada hijo hay que reconocerle sus potencialidades, marcarle límites y corregirle cuando su respuesta/conducta no es la esperada y fomentar la hermandad evitando comparaciones.


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90622
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América