Fito habla de su nuevo disco, Rodolfo, en el que rinde un homenaje al amor, pero no sólo como un sentimiento de pareja, sino llevado a otras latitudes como puede ser el amor de los padres o aquel que dan los amigos, los ídolos y los colegas.
El título de su nuevo álbum (mismo que evoca al nombre que le dio su padre), refiere no sólo un redescubrimiento del amor, también una mirada más profunda a su relación con el piano y su alma misma, aunque él prefiere llamarlo “un refugio en el legado más íntimo”.
Fito es un hombre de 44 años. Tiene dos hijos y ha vivido “un par de cosas”. No es Fito Páez, el rockero enloquecido, tampoco el cineasta trasgresor ni el idealista que fue a cantar a Cuba como primer músico extranjero en la Plaza de la Revolución.