Variedades

Un amor para toda la vida


Nada de "Cuchungos", ni "Pichulos". Ella es su "chichí" y él es simplemente su "amor". Pese a los pronósticos adversos, más de treinta años de diferencia entre ambos, algunas peleítas internas y la diversidad de caracteres, el expresidente Guillermo Endara y su esposa Ana Mae Díaz, siguen queriéndose intensamente hoy, como ayer.
Es que el amor lo puede todo y en el hogar Endara Díaz reina un ambiente de eterno romance. "No preveo que nuestro matrimonio alguna vez se destruya", manifestó un sensible Guillermo Endara mirando fijamente a su esposa. "Nunca debo decir de esta agua no beberé, pero creo que si seguimos enamorados y actuando inteligentemente y analizando las cosas, siempre vamos a superar todo. Ojalá que no tengamos más peleas espantosas como la que hubo una vez, porque yo lo quiero a él, lo adoro", respondió su media naranja.
Ella se resiste a decirle a él otra cosa que "mi esposo"o "mi amor", en cambio él a ella la dice de todo, "Ana", "Ana Mae", "chichí". Endara no dudó en admitir que lo que más le gustó de su esposa es su valentía. "Ella es una mujer con carácter. Hay hombres que quieren una mujer sumisa, pero yo no podría ni pensar en enamorarme de una mujer toda tímida".
En cambio a Ana la cautivó la mirada de Guillermo, pero no sólo eso, sino también su valentía. "Era un hombre que estaba dispuesto a morir por todo un pueblo y eso siempre lo he admirado", dijo una enamorada Ana Mae.
Sin embargo, para este San Valentín, no han preparado nada especial, porque pese a que son muy unidos, no son muy dados a darse regalos. "Yo me poncho cada vez que le hago un obsequio", dijo don Guillermo, "me dice, ay no, ya tengo uno igual o a mí no me gusta ese color verde". Ana Mae se defiende diciendo que él también es así: "Si le cocino algo, empieza con las críticas de la salsa, no sé qué. El se hace su comida como quiere y así es feliz".
Hoy, han arreglado todo para pasarla juntos, porque ese tiempo lo disfrutan al máximo. A ambos les gusta la tranquilidad. Ella no es de esas jóvenes que se matan por salir, ir a la playa, carnavales, ni nada de eso. Es más, prácticamente no salen y eso es lo que menos les preocupa, porque adoran estar en su hogar, con sus diversas mascotas, montones de libros y mucha música, entre clásica y baladas pop.
Ella era una joven estudiante de Derecho y él candidato presidencial. Se vieron por primera vez en la Universidad de Panamá, cuando él fue invitado a participar de un evento y ella era la oradora en representanción del estudiantado. Era tiempo de crisis política y todos querían derrocar a Noriega. Después se vieron en otros mítines y encuentros civilistas donde Ana Mae era beligerante. Pero, "la primera vez que sentí que le llamé la atención fue en la Iglesia Guadalupe, cuando él estaba en medio de una huelga de hambre. Me dijo que le gustaban mis ojos, lo grandes y expresivos que eran", dijo ella. ¿Y a ti, ya te gustaba él? ¡"No! Yo lo admiraba mucho. Debió haber algo que no traducía que era eso, porque siempre estuve preocupada por él y apoyándolo sin reparar en peligros". Pasaron muchos encuentros antes de que él se animara a pedirle su número telefónico. Hasta que un día como hoy, 14 de febrero, pero de 1990 él la sorprendió con un anillo de compromiso. Se casaron el 10 de junio de ese año.
Cuando recién ascendió a la Presidencia, la llamó para preguntarle qué puesto ella quería. Para Ana Mae fue un insulto. "¿Cómo?. Yo no luché por un puesto, sino porque creía en lo que hacía. Me disgusté mucho, pero a él le gustó mi reacción". Ese fue el primero de sus combates internos.
Una de las peleas más grandes que han tenido, fue cuando a él le ordenaron dejar la carne roja, que le encanta y Ana Mae agarró toda lo que había de carne en la casa, incluyendo latas y las regaló. Se enojó muchísimo y la miraba "horrible", casi por un mes. Poco a poco se fue adaptando. Sin embargo, el tiempo más largo de distanciamiento ha sido un mes, cuando discutieron por política. El defendía en ese tiempo a Mireya y ella a Vallarino. Esa pelea trascendió a los medios de comunicación.
Ella es muy celosa, pero Guillermo asegura que nunca le he dado razones objetivas para serlo. El no es celoso, porque, aunque Ana tiene amistades que son hombres, ella nunca le ha dado la más mínimo sospecha de "algo raro". Endara dice tener una tendencia a la lealtad, que viene de la política y se extiende hasta el matrimonio.
Sobre hijos, coinciden en que trataron en un principio y estuvieron hasta pendientes de períodos y todo aquello, pero ya después no. "No sé por qué hay una especie de destino o carma, que me inclina a ser presidente de un país y creo que si tuviéramos hijos ahora estaríamos todos complicados", comenta Endara.
Ellos no tienen casas de campo, ni lanchas, ni yates, ni mucho menos. Prefieren la intimidad de su espacioso hogar en Punta Paitilla. Don Guillermo recordó que el también expresidente Ernesto Pérez Balladares quiere invitarlos a su lancha. "Qué voy a hacer yo en una lancha, a tomar sol y coger un pescado que lo puedo comprar aquí en la esquina. Yo me imagino que le llegue a Ana Mae con un pescado de 62 libras, qué va a hacer con eso". Es que, para colmo, Ana Mae, es vegetariana desde hace unos diez años, porque se rehusa a comer animales, está en contra de matar cualquier clase de animal.


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80216
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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