La anterior es la opinión de la pintora panameña Olga Sinclair, hija del también connotado pintor local Alfredo Sinclair, el cual, añade Olga “me enseñó a ver la vida de una de las maneras más bellas: a través de la pintura”.
Coincide con Sinclair la especialista en Medicina Integral, Jenisell Villamil, cuando hace un llamado a los padres para que su protagonismo en la vida de sus hijos no sea superficial ni efímero, cuando les pide que “no sean sólo proveedores, estén atentos al crecimiento, desenvolvimiento escolar y amistades de sus hijos”.
Añade que “no es sólo lo material, hay que darles tiempo, hablar con ellos, jugar con ellos. Es decir, hacerlos parte integral de la vida suya”. La psicoterapeuta Lizeyca Villamil, por su parte, hizo mención de una serie de rasgos que hacen de un hombre un buen padre. A continuación las resumimos:
Es aquél que sabe poner límites, que corrige a sus hijos sin quebrantarles su espíritu.
El que ama a sus hijos lo suficiente como para dejarlos tomar algunas decisiones acordes con su edad, sabiendo que quizás no sean las mejores. Pero, que les da la oportunidad de que se caigan y está allí para ayudarles a levantarse.
Es aquél que reconoce cuando se equivoca y que sabe pedir perdón si es necesario.
El que aunque quizás sepa de muchas cosas más que su hijo, admite que éstos saben más que él de otras y que no son copias de él en miniatura, ni tiene que competir con ellos por lo que no los opaca y los deja brillar también.
Aquél que sabe cuándo proteger y cuándo echarse a un lado y dejar crecer y fortalecerse a sus hijos para que estén en capacidad de enfrentar los retos y pruebas de la vida.
Aquél que les da las herramientas del amor, valores morales y no hace las cosas por ellos, sino que les enseña a hacerlas por sí mismos y les permite demostrar su iniciativa y hacer florecer sus talentos.
Aquél que a pesar de que quizás les haya advertido acerca de las consecuencias de una conducta "X" no les humilla ni les echa en cara sus errores, sino que les invita a aprender de ellos.
El que como un árbol grande, protege, cobija, pero también permite que los rayos del sol y algunas orugas les hagan crear sus propias defensas.
Es aquél que cuando todo el mundo te da la espalda está allí.
El que ve no lo que eres incapaz de hacer sino lo que puedes hacer.
Aquél que no le da pena mostrar sus sentimientos ante tí.
El que al corregirte te disciplina, pero con ternura y se enfoca en la conducta y no en ti a la hora de hacerte reflexionar sobre ello.
Aquél que no te saca en cara todo lo que ha hecho por ti.
Aquél que no le importa hacer el ridículo delante de otras personas por tí.
Aquel que no quiere terminar sus sueños inconclusos a través de tí.
Aquel que te permite ser diferente a él, pero igual te acepta.
Aquél que ama con acciones y con palabras.
El que te ama lo suficiente como ara ecirte que no.
Un buen padre, en resumidas cuentas, es aquél con quien siempre puedes contar, porque, te ama como eres y no condiciona su amor a lo que tu hagas o dejes de hacer.
Es muy difícil criar a un niño en un mundo como el de hoy, por eso la herramienta principal en la formación de nuestros hijos, se enfoca en la confianza, para poder mostrarle una radiografía del mundo en que vivimos los seres humanos: un ecosistema que está siendo destruido por el propio hombre.
La felicidad de Luis por ser un papá primerizo es inevitable y detalla que el éxito de la vida de su querida Kadhine dependerá de la formación que él le imparta, por lo que primeramente le enseñará a que siempre tenga a Jesús presente en su vida. Segundo, le inculcará la unión familiar y que contribuya a que el círculo se mantenga adherido como la hiedra lo está a un muro, y finalmente que sea humilde.
“Quiero que mi bebé sea una persona humilde, que respete a sus amigos, a sus jefes y padres, y que tenga su corazón trabajando como lo hace el oído, es decir, que esté abierto a escuchar, porque es allí donde se emana la maldad de los hombres”, finalizó.