Dicen que "al que madruga Dios lo ayuda" y, sin duda que así es en el caso de las 60 personas de edad avanzada que diariamente van a la piscina Adán Gordón de 7:30 a 9:30 de la mañana a participar en el programa de terapia acuática "Salud y Recreación", con el instructor Toto Bárcenas, de 68 años de edad.
Así como él, que desde temprana edad practicaba la natación-fue campeón de natación desde los cinco años- hay entre estos/as adultos/as mayores quienes empezaron en esta disciplina deportiva hace más de cinco décadas, otros/as tienen alrededor de 10 ó 15 años de estar en ello. Pero, todos/as parecen peces en el agua. Se sienten cómodos/as, relajados/as, entusiastas y "muy jóvenes", como dijo la Sra. Elvira Testa.
Primero hay el diálogo matinal de saludo donde se indaga cómo pasaron y los beneficios que las prácticas diarias les están reportando a su salud. Posteriormente, Bárcenas, quien entrenaba con ellos hasta que quedó siendo su instructor comienzan ciertos ejercicios de calentamiento antes de darse el primer chapuzón, luego viene la flotabilidad, burbujas y empiezan a nadar empezando con sistema de calentamiento. Nadan entre 1,200 a 1,500 metros diariamente. "El que se cansa tiene el derecho a flotar estilo zepelín/ flecha", nos dice el instructor. Se le escucha dar las instrucciones: "¡Listos, fuera!, burbujas, dos vueltas y burbujas".
Hace la salvedad de que a partir de los 70 años tienen privilegios, no se les puede presionar tanto. Pero, todos/as son disciplinados, a la hora de llegar, siguiendo las reglas del uso de la piscina, haciendo al pie de la letra lo que les dice el instructor. De hecho no son novatos/as en la materia.
"Mantenemos un sistema de salud. Esto es integral", dice Toto Bárcenas. Al final tienen una pequeña charla, "¿Cómo se sienten? ¿Cómo están los entrenamientos?", son preguntas que les hace.
Explica que llevan un correctivo dentro de su vida. Muchos han fumado y tomado y lo han dejado poco a poco. Muy pocos van al médico por enfermedad. Las esposas están contentísimas con el entrenamiento.
En la piscina llevan un control del peso de estos señores y estas señoras de la Tercera Edad. Diariamente antes de comenzar se les pesa para ver si han aumentando, rebajado o se mantienen en su peso.
Hay una señora que pesaba 180 y bajó a 150 y ahora se mantiene en ese peso desde hace un año, dijo nuestro interlocutor. En el agua el cuerpo pierde entre 2/3 o 3/4 de su peso, agregó.
FLOTABILIDAD
Cuando le preguntamos sobre qué tal le resulta enseñar a nadar a una persona adulta que teme ahogarse, manifestó que: "Mientras más maduros son más temerosos. Los niños son más arriesgados". Pero, entre las primeras cosas que tienen que aprender está el flotar.
"L a flotabilidad es lo mejor que hay. La flotabilidad es el sistema de relajamiento del cuerpo. Cuando terminan el pulso tiene que estar entre 12 y 13 para poder salir del agua.
La terapia acuática es única. Agua y movimiento están entrelazados. El movimiento del agua se refleja desde el cabello hasta la punta de los pies. La natación es un deporte maravilloso que obra maravillas en la salud del organismo", opina.
Siempre lo ha disfrutado. El vivía en San Felipe y en la Zona del Canal y "era un birrioso de Plaza de Santo Domingo con Jaime Labrador y Belisario Escobar. Me gané la maratón de Panamá hasta el Clases y Tropas 16 años consecutivos y la de Colón por 4 años consecutivos", relata.
"Tengo 68 años y nunca he subido a 150 libras, 140-143 ha sido mi peso".
El recomienda llevar un entrenamiento adecuado, vigilado y que la persona sepa sobre los sistemas según la edad, porque, "tenemos que conocer el sistema de la Tercera Edad para poder programar ejercicios adecuados. La natación ayuda al corazón, la memoria, a todo el cuerpo".
Es su parecer que el instructor de natación a personas de la Tercera Edad debe ser también una persona de la III Edad, puesto que sabe mejor cómo se comporta el organismo y se puede adaptar a las necesidades de éstos.
Le preguntamos sobre los calambres que son causa de que algunas personas se ahoguen, al igual que el terror al agua que las paraliza.
"Los calambres, a excepción del de estómago, no matan a nadie", puntualizó. Según dijo, hay que tener presente que cuando la persona tiene calambre el instructor debe estar listo para entrar al agua y enseñarle cómo quitarse el calambre. El de estómago ocurre cuando la gente se pone a nadar luego de haber comido. Tanto peor si fue una comida muy pesada. El tiempo que debe esperarse para no arriesgarse a un calambre de éstos es de por lo menos una hora.
¨Por otra parte, en cuanto al temor al agua, Toto Bárcernas explicó que el aprendizaje -que varía de persona a persona en cuanto al ritmo con que aprenden a flotar, dar patadas, bracear, respirar- lo principal es que el instructor les dé confianza. Se comienza en el lado menos hondo, es progresivo. Paulatinamente las personas van superando etapas y a medida que se sienten cómodas y seguras de que en caso de una urgencia cuentan con el instructor.
luego de haber comido. Debe esperarse mínimo una hora después de comer antes de nadar.
Mucho agua y natación forzada hace daño. Un ejercicio bien combinado y coordinado no hace daño porque el instructor sabe dónde está la falla de alguien y lo manda a relajarse.
Las personas, dijo, empiezan con estilos desordenados (respiran con la cabeza para el frente, o cuando respiran se olvidan de las brazadas y las patadas). Hay que irlos corrigiendo, porque sino siguen siendo como charqueros (que nadan con la cabeza afuera).
El siguió explicando sobre la diferencia entre nadar en río, mar o piscina. Esto último resulta más difícil, dijo.
Asimismo, instó a las personas de todas las edades a practicar la natación por sus efectos benéficos. A la par, dijo que las mujeres aprenden más rápido porque se atreven más.
TERTULIA MATINAL
Entusiasmo y jovialidad. Sí, porque, energía y positiva, es lo que se respiraba ayer en la mañana en la piscina Adán Gordón, cuando antes de comenzar el entrenamiento diario, que se extiende de 7:30 a 9:30, decenas de nadadores/as gritaban al unísono y levantaban la mano para ser entrevistados/as. Hubo varias damitas que se quejaron de que se les relegara a segundo plano. Pero, en verdad que no fue intencional, sino que cuando nos presentamos y pedimos nos concedieran las entrevistas ya los señores (parecían muchachones, la mayoría no tenía llantas ni otro tipo de grasa ni en la cintura ni papada ni los brazos regordetes) estaban prácticamente en fila esperando turno. Entre entrevista y entrevista se escuchaba una que otra damita que decía en broma y en serio: "Recuérdese entrevistarme a mí que soy campeona internacional", "aquí hay una sirena" o "no se puede ir sin entrevistarme", y entonces el resto de ellas y ellos se reían, aplaudían o abucheaban según fuere el caso.
El primero en ser entrevistado fue el Sr. Eugenio Beauville. Tiene 84 años, vive en El Chorrillo. Trabajaba en recreación en el Hospital Mental de Corozáles Llevaba los pacientes a la piscina y al jubilarse vino para acá como instructor. Su agenda también incluye clases de dibujo. El hecho es que se mantiene ocupado.
Considera que la natación "es buena para el movimiento y la agilidad corporal. Es el mejor ejercicio que hay".
Manuel De León (74 años)., por su parte -quien nos informó que es ganador de los V Juegos Florales- Medalla de Oro en la categoría 70 a 74años, estilo dorso- dijo que cuando estaba en el Artes y Oficios en el año 1943 fue nadador. "Me gusta la natación y he seguido practicando. Soy un especialista en el estilo dorso".
Tomás Dutary (64 años), entre tanto, Fundador, hace 5 años del Club "Los Pioneros de Panamá", del que forman parte los/las entrevistados/as, practicaba bola suave y después de cumplir los 58 le gustó la natación. Y practica la natación con la convicción de que con ello está "comprando salud". Manifestó que: "Me considero uno de los socios del club activo y estoy preparándome para los Juegos Florales en David".
Le tocó el turno a Francisco De León, capitalino (la mayoría lo son), de 76 años, quien tiene ocho de estar nadando. "La natación la he cogido para mantenerme en salud. Como es uno de los deportes más completos que hay eso me ayuda a mantenerme en buenas condiciones físicas. Practica todos los estilos, pero prefiere el libre y el pecho porque los nada mejor y va a competir en los Juegos Florales del 14 al 18 de febrero".
¡Por fin!, parece decir con el rostro Matilde de Bloise, quien hace rato que se acercaba y daba a entender a los varones que dejen de hablar tanto y les den oportunidad a ellas (después de todo, ¿no que las mujeres hablan más que los hombres?. Ella tiene 70 años, que no los aparenta, porque entre las bondades de la natación están el hecho de que tonifica los músculos y afirma la carne. "Antes practicaba tabla rítmica, aeróbicos acuáticos y hasta yoga practiqué. Ahora soy de los Pioneros de Panamá ,soy fundadora". Prefiere los estilos pecho y dorso.
Thola Añino , quien tiene 72 años y es oriunda de Coclé, desde 1990 practica la natación.
¿Por qué? "Por que ayuda mucho a la buena circulación, mantiene la mente despierta, ayuda la coordinación psico motora, ayuda mucho en la memoria. Es una disciplina que lo mantiene a uno en condiciones óptimas".
Silvia de Castillo, de 69 años, oronda se acerca. Ya veremos por qué tiene razón para querer hacerse oír. Practica la natación desde 1991 en que se inició el Club Pioneros de Panamá. "En mi juventud practicaba pista y campo", dice. . Representó a Panamá en varios torneos internacionales. "Fui a Ecuador, México, Venezuela y Chicago". En Venezuela participó en los VIII Juegos Centroamericanos y del Caribe. Ganó medalla de bronce en salto alto y valla. "Practica la natación porque es un ejercicio muy completo. Nada en todos los estilos pero prefiere el libre. Aconseja a la juventud y a la III Edad que no se queden en casa sin hacer nada, porque el cuerpo se afloja. En México ganó tres medallas: oro, plata y bronce . Participó en 5 pruebas y ocupó dos segundos lugares. "Ahora mismo a nivel nacional soy la campeona en 3 kms. en el grupo de 65-69 años de edad. Participó en disco y los 200 metros y en el relevo 4 x 100".
Elvira Testa, otra campeona que era de las que más pedía el derecho a la palabra, tiene 70 años. He aquí la parte de su historia de vida que quiso compartir con los/las lectores/as de