No quedó espacio libre. El Teatro Nacional tuvo que cerrar puertas, antes del inicio del "Concierto de gala", este lunes 16, del maestro italiano Giovanni Battista Mazza y la Orquesta Sinfónica Nacional.
Antes de las siete de la noche, y bajo una leve llovizna, las personas formaban fila ante la puerta principal del centenario escenario a la espera de que el administrador, Javier González, abriese las puertas.
Las personas, se ubicaban en platea y palcos de forma libre, puesto que el concierto no tenía costo. Dentro, las notas de los músicos, que aún ensayaban, se colaban entre las cortinas.
Para las siete y media, hora señalada para el inicio de la velada, aún el público no terminaba de acomodarse, y para los que llegaban, sólo habían puestos en los palcos.
El escenario aún cerrado con el rojo cortinaje, no dejaba ver a los músicos, que esa noche no tuvieron los movimientos del maestro Jorge Ledezma Bradley, y que en su lugar, el maestro italiano Battista Mazza ocuparía el lugar.
Preámbulo.
Palabras de agradecimiento del presidente de la Sociedad Italiana de Beneficencia, que celebra los 125 años de presencia en Panamá, Aldo Stagnaro.
Luego, en ese mismo lapso, el embajador de Italia en Panamá, Plácido Vigo, compartió cómo nació la idea del concierto. Vigo mencionó que este era un "experimento único" para celebrar el día de Fiesta Nacional y compartir los valores de la cultura italiana.
Entusiasmado, el embajador, dijo que cuando le consultó la idea a Jorge Ledezma Bradley tenía compromisos, pero le comunicó que podían intentar buscar una fecha para este concierto.
Concierto.
A los pocos segundos de la apertura, las notas de unos 60 músicos nacionales, y la dirección de Battista Mazza, alcanzaron armonizar hasta el último rincón del teatro. Los movimientos enérgicos de un maestro que ha recorrido muchos escenarios en el mundo, junto al equipo de trabajo de Ledezma Bradley, se apoderaron del público que disfrutaba de piezas clásicas como Norma, Sinfonía de Vicenzo Bellini, Traviatta preludio del primo atto, de Giuseppe Verdi, entre otras. Esta primera parte del concierto fue de 35 minutos.
La noche del negro.
Pocas veces todos los integrantes de la Orquesta Sinfónica se reúnen, todos vestidos de negro, un vestuario tradicional para las presentaciones que se extendía más allá de las paredes laterales y de fondo del teatro que también vestían un color azabache.
El público.
La presentación de Giovanni Battista Mazza fue abierta para el público italiano residente en Panamá, como para los panameños que siguen la música clásica.
En las primeras butacas se encontraban personalidades del Estado, músicos, profesionales.
Luego del receso, para la parte final de la velada artística, se interpretaron piezas como La Cenerentola, Don Pasquale, La Gioconda Danza delle ore y II Barbiere di Siviglia sinfonía.
"Bien, bien, el concierto. Yo sentí que hubo un gran esfuerzo de parte de los músicos panameños de mantener el nivel que pedía el director", comparte el profesor Modesto Tuñón.