Llegar a los quince años es uno de los momentos más deseados de una adolescente. Y una de las razones es porque dejará su etapa de niñez para convertirse en una mujer.
Sin embargo, su mayor sueño hasta ese momento será tener la mejor fiesta de quince. Debe ser maravillosa. Igual a las que veía de chica en las películas animadas, donde la Cenicienta bailaba en el centro de un majestuoso salón junto a su apuesto príncipe y tenía la atención de todos los invitados, es decir, una fiesta similar a la de un cuento de hadas.
Pero, si la agasajada desborda alegría, entonces sus padres estarán orgullosos de que esa niña a la cual le cambiaron los pañales, cuidaron durante sus resfriados y acompañaron a su primer día de clases, ya es una señorita.
Muchos ahorran por años para que ese acontecimiento íntimo, familiar y festivo sea perfecto y se efectúe sin ningún error.
Además de la decoración del lugar donde se realizará, el vestido es uno de los detalles más pensados, pues deberá transmitir la personalidad de la homenajeada, inclusive deberá sentirse cómoda con él.
Una de las tendencias que sigue vigente son los románticos trajes princesa que han sido utilizados por diversas generaciones. Esos que poseen el corsé en la parte de atrás, que recoge todo “rollito”, estilizan la silueta y tienen en el busto un escote corazón y su caída es en corte A, son los preferidos por las quinceañeras, y en Panamá este estilo no ha sido desplazado aún, así lo dio a conocer Ofelia González, quien desde hace 21 años es asistente en la tienda Angélica’s Corner.
“Estos vestidos jamás han dejado de usarse en Panamá. Muchas marcas los elaboran con diversos materiales. Lo único que ha evolucionado son las diversas tonalidades existentes, alusivas a la temática que escogió la quinceañera para su fiesta”.