LA NAVIDAD es tiempo para amar, soñar, compartir, realizar nuestros deseos e ilusiones. Con cuánta alegría esperamos ese día para estar juntos con la familia, los amigos y demás seres queridos con quienes discutimos lo bueno y lo malo, lo dulce y lo amargo, lo fácil y lo difícil que pasamos durante un año más que se va.
Y es así como este tiempo se convierte muy especial, ya que nuestro lado sensible cobra fuerza y nos empuja a buscar la paz espiritual y la reconciliación. Algunas figuras públicas que son y serán noticia por muchísimo tiempo expresaron a este medio parte de ese sentir común.
La señora Ana Grethel González de Lewis, esposa del Canciller de la República, abraza la esperanza que "tengamos un mejor Panamá en el 2005, que haya salud y prosperidad para todos". Durante su nueva faceta como esposa de una importante personalidad del Estado, le ha encantado el trabajo que está realizando conjuntamente con las damas diplomáticas y el Despacho de la Primera Dama.
Aunque el final del período del actual Procurador General de la Nación, José Antonio Sosa, está muy próximo, su anhelo para el nuevo año es que haya empleo y tranquilidad en los hogares. Sin embargo, en forma muy jocosa aseguró que lo único que extrañará con agrado, será la enorme cantidad de problemas, y espera que ese fantasma lo abandone.
Gerardo Solís, Fiscal Electoral, quien aún no ha hecho su resolución de fin de año, de lo que sí está seguro es de que viajará en su moto hasta su casa de playa en Coronado en donde recibirá el Año Nuevo.
La afable Tamara de Real, esposa del Ministro de la Presidencia, está dispuesta a seguir apoyando a su compañero sentimental en cada uno de sus proyectos gubernamentales para que a su salida del Palacio sea recordado con gran beneplácito.
Carlos Felipe y Ana María de Felipe, encargados de proveer pisos y azulejos para la rehabilitación en la Presidencia, esperan que la Navidad una los corazones en su único sentir: compartir.
Un deseo en común para la Navidad
Dar un abrazo no cuesta nada, en cambio eleva nuestra autoestima y además nos une, aleja el rencor y nos permite disfrutar de la magia de un cálido momento navideño.