Es maravilloso poder llevar alegría a niños cuyas vidas se extinguen, esos niños convalecientes, que en medio de sus horas y minutos contados, olvidan su agonía y disfrutan de ese "algo" que siempre habían deseado y no lo habían podido tener. La Fundación Pide un Deseo se esfuerza por poder satisfacer a la mayor cantidad de niños posibles y en Panamá acaban de cumplir el deseo número cuarenta y cuatro.
Se trata de un caso tan especial como los otros, donde el esfuerzo por ver realizado el deseo, fue compensado con la inmensa sonrisa de un rostro feliz. Milka Ají, una niña indígena, de 13 años de edad, quien sufre de leucemia linfobástica aguda, vivió la magia de ver su más grande deseo hecho realidad.
Sandra Bassan, Coordinadora de la Fundación Pide un Deseo, explicó que se entrevistó con Milka Ají, un día en el que le hacían quimioterapia en el Hospital del Niño. Le preguntó qué le gustará y le contestó: "una cama". ¿Una cama? Volvió a preguntarle y la niña le respondió que sí; se levantó la blusa y le dijo: "Sra. Míreme mi barriga, estoy toda picada, porque duermo sobre la tierra". La niña preguntó además si podía pedir un deseo más. Se le dijo que sólo es permitido conceder un deseo por niño, pero que de todas maneras dijera lo que quería. Y contestó: "Quiero una cama bien grande, porque somos once".
Aunque la línea de la Fundación es centrarse en el deseo del niño o niña y no ver el entorno familiar (porque de ser así no se acabaría nunca, ya que cuando se ve la pobreza alrededor, lo que se desea es ayudar a todo el mundo); esta vez, se pensó que si se le daba una cama grande, "todo el mundo" iba a dormir en la cama, menos ella. Por lo tanto, se logró que el patrocinador del deseo, en este caso, La Garantía, le obsequiara dos camas camarotes y además, un ropero para que guardara su ropa. El deseo también vino acompañado por varios juegos de sábanas para las camas, almohadas, pijamas y hasta chancletas, donadas por amigos de la Fundación.
Cuando la voluntaria, coordinadora del deseo, terminó de hablar con la niña, el papá de la pequeña, que había esperado afuera, le dijo: ¿por qué no nos ayuda a conseguir mejor una casa?. Pero el deseo de la niña fue claro. Ella no deseaba una casa, simplemente quería una cama para dormir bien y con sus ocho hermanos, sus padres y su tío.
Y es que Milka es paciente de quimioterapia y es triste regresar del hospital, con lo que se sufre en estos tratamientos, para acostarse luego en un piso duro, con base de tierra fría, y muchas veces húmeda por la lluvia.
Milka Ají vive en Felipillo, corregimiento de Pacora, en una humilde casita, junto a sus padres, Samuel Ají y Beyanira de Kía, sus ocho hermanos y su tío, que en realidad, es el dueño de la vivienda. Todos pertenecen al grupo indígena emberá. La señora Beyanira fue operada recientemente para no tener más hijos. Y es que ocho son suficientes, sobre todo cuando se trata de una familia en extrema pobreza.
Milka es una especie de líder dentro de su grupo emberá, porque a pesar de que es una niña, ella comprende muy bien el idioma español. Es la que le explica a sus padres, las instrucciones que le dan los médicos.
A la trabajadora social, Sonia de Batista, le pareció excelente el obsequio donado, ya que la enfermedad de la niña requiere de ciertas medidas de higiene. "Y es que los niños que se les cumple un deseo, por muy grande o muy pequeño que sea, los hace a ellos, tremendamente felices y sobre todo en esta familia que realmente no tienen nada. Para ellos, esto ha sido como una bendición de Dios", señaló la licenciada Batista.
Milka cursa el segundo grado en la Escuela Felipillo, a media hora a pie desde su casa, en horario nocturno, de seis de la tarde a ocho de la noche. Es muy lista y hasta coqueta. Le gusta estar bien vestida y arreglada. Hace aproximadamente dos años, se le detectó la mortal enfermedad y fue referida al Hospital del Niño de Laja Blanca en Darién, cerca de la selva. Posteriormente y debido a que ella tenía que acudir regularmente a las citas y tratamientos, especialmente, la quimioterapia, la familia poco a poco se trasladó a Filipillo, a casa de un tío y actualmente toda la familia vive allí.
La situación económica de los Ají es bastante precaria, pero afortunadamente el papá, Sr. Samuel Ají, está trabajando como "hormiguita" (recolector de basura) en la Dirección Metropolitana de Aseo y aunque el salario no es muy bueno, les ayuda a cubrir los gastos de alimentación. Además permite que la niña sea beneficiaria, por lo que la Caja de Seguro Social le suministra algunos medicamentos que son sumamente costosos.
Esa mañana en que Milka recibió la sorpresa de su vida, lució feliz y orgullosa de poder compartir su deseo con toda su familia. Ella se ve sana, pero está en remisión, porque su etapa es crítica. Entre todos ayudaron a acomodar los nuevos muebles, los primeros y los únicos que visten la humilde casa. Los Ají y los amigos de la fundación brindaron con refrescos por tan inolvidable momento.
Pero ese fue sólo el deseo número 44 de una fundación que nació en Estados Unidos en 1980 y que se ha expandido por el mundo en 20 países, con el ánimo de llevar felicidad a niños entre tres y 18 años de edad, que tengan alguna enfermedad terminal, su vida esté en peligro o estén en el lecho de muerte. Muchos de estos niños, posteriormente se salvan, pero lamentablemente otros mueren y eso ya está en manos de Dios, allí la Fundación no puede hacer nada.
Todo comenzó en Phoenix, Arizona, cuando un niño muy pobre, expresó su deseo de ser policía por un día. Los policías del condado le hicieron un uniforme a su medida, lo montaron en su patrulla, le pusieron insignia, le dieron su diploma de policía y ese día nació la chispa de la fundación, al ver que aquel niño pasó un día tan maravilloso.
La Fundación Pide Un Deseo es tan sólida en el mundo, que en Estados Unidos, en Disney, hay un hotel especial para los niños de la Fundación. Ellos se hospedan una semana con su familia, gratuitamente, tienen a su disposición un carro, alimentación y mucha diversión.
La Sra, Margot Saple, voluntaria de "Pide un Deseo", explica que en Panamá la fundación está funcionando desde septiembre de 1995, gracias a la inquietud del Dr. Luis Katz, cuando se concedió el primer deseo: algo increíble; un cumpleaños en Mc Donalds para un niño que a raíz del deseo se hizo "famoso". Hablamos de Luciano Salinas, el niño que vivía en el hospital del Niño, quien falleció hace unos cuatro meses, pero con su deseo cumplido.
Generalmente, todos los niños a los que se les ha concedido deseos son enfermos de cáncer y hubo uno de Sida, que deseaba un cumpleaños y se le hizo realidad.
Los deseos de estos niños se resumen en un "Yo quiero ser", "Yo quiero ir", "Yo quiero tener", "Yo quiero conocer". Hubo un niño que quiso conocer el Canal de Panamá, una niña que quiso conocer al presidente de la República, niñas que han querido tener una casa de Barbie, que han querido tener unos zapatos de su tamaño, porque nunca habían tenido unos a su medida. En fin, la imaginación de un niño no tiene límites. Ellos imaginan su deseo y la Fundación se lo cumple, o por lo menos agota todos sus esfuerzos en cumplirlo.
El primer deseo que tienen hacia el exterior es un "Viaje a Disney" que se hará realidad en los próximos días. Sin embargo, hay otro deseo que les ha costado muchísimo, es un niño que quiere tomarse fotos con el Grupo Maná y desde hace dos años están intentando lograr cumplir ese deseo, pero ha sido infructuoso. Ojalá que alguien que pueda ayudarlos, los llame a la Fundación y les diga cómo pueden hacer que este niño, que se está yendo poquito a poco, ya que tiene una enfermedad degenerativa y terminal, pueda realizar su sueño.
La Fundación se ha contacto con el grupo musical en Miami, pero no sabe si ellos no tienen la conciencia de lo que se trata, porque el niño ha podido pedir cualquier cosa en el mundo, ir a la China, Japón, conocer a Michael Jackson, pero él pidió exclusivamente fotos con el Grupo Maná, un grupo que se encuentra promocionando un nuevo disco.
Todos los niños son recomendados a la Fundación por familiares, amigos o trabajadores sociales.
Una persona, muy bien entrenada de la Fundación, entrevista al niño, le dice (dependiendo de la edad del niño) que es su Hada Madrina, que tienen su primer día para pedir su deseo y ella se lo hará realidad. El niño puede pedir lo que quiera, pero la idea es que sea algo que el niño en verdad desee no sea el deseo de su mamá, papá o nadie más. Nadie sabe el día en que la persona de la Fundación lo va a visitar, para que nadie lo prepare. En la entrevista se investiga si en verdad se trata de lo que el niño quiere. Se juega con él, se le dan muchas vueltas; "si yo no te pudiera dar eso, qué quisieras y qué te gustaría comer (para poder "amarrar el deseo).
Por ejemplo, el niño de once años, que pidió conocer el Canal, dijo que lo deseaba porque su papá había sido fotógrafo de la vía interoceánica y él nunca había podido salir del hospital y por eso no lo conocía. Pero agregó que si no pudiera lograr ese deseo, también soñaba con ver aviones. La Fundación hizo los arreglos y logró que el niño fuera trasladado en helicóptero al Canal. Y así se cumplió su doble deseo, viajar en helicóptero y conocer el Canal. El pequeño, maravillado, no podía cerrar la boca de la emoción. Fue acompañado por su mamá y por una enfermera.
Una niña en la ciudad de Las Tablas, que quería conocer a Barney, se agravó sin haber logrado su deseo, porque cuando el dinosaurio estuvo en Panamá, se logró llevar al Hospital del Niño, pero lamentablemente ese preciso día, la niña no estaba en el hospital. De manera que le tocó a una de las chicas de la Fundación disfrazarse de Barney y viajar de Panamá hasta Las Tablas. La niña estaba acostada en una cama, ya no podía levantare, pero la sonrisa que expresó cuando vio a Barney allí delante de ella, valió por todo. Le regalaron un muñequito de Barney, el Barney humano bailó y como se pudo jugó con ella. Dos días después, la niña murió.
Hay deseos tan sencillos como un par de zapatos, una camiseta, una muñeca. No importa lo que pidan. En Estados Unidos se consiguió que unos niños nicaragüenses se les otorgara la ciudadanía estadounidense, para poder conseguir medicinas.
Hace poco se cumplió un deseo en Chitré a un niño que quería montarse en un carro de basura. Casos tan insólitos y tan sencillos, que impresionan.
La niña que quería una casa de Barbei, fue patrocinada por Félix. Se le exhibió todas las casas de Barbei que tenían con precios que ascendían hasta los 300 balboas, pero la niña escogió una de menos de 30 balboas.
La Fundación Pide Un Deseo hizo énfasis que su labor va dirigida a todas las clases sociales, aunque hay gente de clase social alta que no se atreve a llamarlos. Puede ser que el hijo de una persona muy rica quiera conocer a Michael Jackson o a Michael Jordan y tal vez sus papás, con toda la plata del mundo, no hayan podido contactarlo; la Fundación puede mover sus contactos y conseguirlo. La idea es darle felicidad a un niño en el tiempo que le quede de vida.
Ahora Milka Ají podrá tener dulces sueños en su nueva cama y esa felicidad que ella experimentó, no puede compararse con nada. Al final, la niña dio su agradecimiento personal: ºQuiero agradecer a todos por mi deseo y quiero mandar un saludo a Yarisel, una niña de doce años, que también está enferma como yo!.