La idea de escuchar a grandes exponentes de la salsa en un solo recinto fue perfecta para los miles y miles de seguidores de este género musical, muy gustado en suelo patrio. Las condiciones climáticas, que aseguraban una noche de lluvia, fue lo de menos. Personas de diferentes clases sociales se aproximaron el pasado viernes, con la vestimenta y los calzados que les parecían más cómodos, al Figali Convention Center, para disfrutar del tercer Festival de Salsa; de los cinco cantantes, dos eran los esperados: Oscar D’ León y “El gallo”, Tito Rojas, sin embargo, para decepción de la multitud, la presentación de este último no fue la esperada. Su voz de ahora no es ni la sombra de esa que dio vida a temas que enamoraban en los 80 y 90. Se escucha ahogado, tiende a forzar la voz, pero su carisma, si así se puede definir, es el que mantiene vivo ese entusiasmo de los seguidores de la salsa por seguir escuchando sus sonados éxitos.
La queja principal de los fanáticos de este género fue lo poco que se le entendía al artista mientras cantaba, incluso, muchos tuitearon que el artista parecía ebrio. Pero “El gallo”, quizá ignorando lo que de él se comentaba, tuvo tiempo en tarima para interactuar con el público y coquetear con las bailarinas.
Pese a todo los inconvenientes de sonido que se presentaron, en todos los sentidos’, los conocedores de esta materia socorrían al artista, acompañando a cantar sus canciones, en especial los temas “Por mujeres como tú” y “Señora de madrugada”, con los que cerró su presentación de 35 minutos.
A pesar de lo ocurrido, las personas le pedían a Rojas “otra, otra”, pero el artista no regresó; queda esperar una nueva presentación.
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