Es cierto que las tradiciones a veces hay que romperlas para ir en busca de la felicidad y de un futuro. Pero hay que reconocer que sólo ellas mantienen unida a una familia y a un pueblo, pese al cambiante mundo que se registra.
"Un violinista sobre el tejado", un musical de todos los tiempos, habla precisamente de eso. De que a pesar de los constantes cambios evolutivos, sólo es posible mantener el equilibrio en esas costumbres y arraigos que nos identifican.
Es la historia de un lechero, que con una esposa, cinco hijas y sus vecinos -de un pueblo llamado Anatevka, de la Rusia Zarista- vive día a día sus tristezas, ilusiones, infortunios, esperanzas, pero igualmente la felicidad; amando y queriendo lo que le rodea.
El maestro de los musicales en Panamá, Bruce Quinn, vuelve a deleitar al público panameño con esta pieza tan especial, ya que con este montaje derriba ese prejuicio existente que afirma que nunca nada será mejor como aquella primera vez. Con esta puesta en escena reafirma que no será lo mismo, porque los tiempos cambian y siempre hay algo nuevo que aportar, con otros talentos valiosos.
Eso fue lo que experimentamos en esta ocasión al presenciar por segunda vez este musical, de las cuatro que lo ha dirigido Bruce, transportándonos a una atmósfera encantadora, donde uno goza, se estremece y reflexiona sobre la historia que se narra en el escenario al ponernos bajo una lupa la tradición judía.
Aaron Zebede (también productor de la obra junto a Diana Abouganem)en su papel protagónico logra cautivar al espectador con el personaje de Tevye, el lechero. Creo no haber visto ante a Aaron en una interpretación tan bien realizada como en esta ocasión. Se nota un trabajo actoral tremendo, al proyectarnos a un hombre bonachón que manifiesta ser severo, pero que en su corazón no hay espacio para los malos pensamientos.
Con este "cien por ciento actor" el público llega a adorar al personaje que ejecuta, por esa manera tan especial y dulce que le imprime, lo que le vale el reconocimiento "de pie", con los aplausos de los asistentes cuando culmina la obra.
En tanto, Rossana Uribe ampliamente conocida en este ámbito artístico y de las Relaciones Públicas, no logra el mismo nivel de Aaron, pero sus conocimientos en el campo la hacen defenderse muy bien en el escenario, haciendo un rol dócil y delicado (con es ella) en lugar de ser más pueblerina y, a pesar de ser su primer musical, hace su mejor esfuerzo en el área del canto.
Juliette Roy O. con ese fino registro musical que la acompaña siempre, conjugada con su aplomo en la actuación, llega a estremecernos totalmente. En las mismas condiciones se encuentra la cantante Cristina De La Fuente, que no se queda atrás en cada uno de sus momentos interpretativos.
Evidentemente que el éxito de una obra depende de la selección del elenco y Bruce Quinn en esta oportunidad reduce la cantidad de actores, pero con una mano atinada sabe dar en el blanco al escoger a una Efrat Tarazi, a un Edwin Teira, Juan Carlos Yeep, Janelle Davidson, Michel Silvera, José "Pepe" Casis, Ricardo Risco, Arturo Arango y especialmente a un Winnie T. Sittón (un mendigo picaresco que atrapa al público). Cada uno de ellos ejecutando roles claves que nos permite degustar cada movimiento, palabra y canción que su cuerpo expresa.
No por ello, debemos olvidar la ternura en sus caracterizaciones de un Juan Carlos Adames, la habilidad interpretativa de una Any Tovar, la experiencia de Carlos Bromley y Jaime Rodríguez, la constancia de un Omar Constantino.
Y sobre todo al talento del resto del elenco conformado por Silvia Fernández, Sara Macías, Ricardo Moreno, Félix Pérez, Rigoberto Rodríguez, Frank Díaz, Juan Carlos Correa, Alberto Sanjur, Ariela Grossman, Natalie Behar, Aliza Katz, Tanya Abouganem, Sharon Levy, Haim Ostrowiak, Michel Mizrachi y Erika Baum. Todos ellos hacen de "Un violinista sobre el tejado" un montaje tan hermoso y profundo que el público queda encantado, emitiendo de sus labios excelentes comentarios.
Es cierto que este musical es bello de por sí, pero para ello se necesita de los elementos necesarios para que la fórmula fantástica resulte y evidentemente el desenvolvimiento de estos actores también es posible gracias a todo ese equipo de producción que acompañó a Aaron, Diana y a Bruce en esta nueva aventura escénica, para que no cabe otra palabra que felicitaciones. lo que hace que muchos al salir del Teatro en Círculo digan por ejemplo: "me siento orgulloso" a lo que nosotros agregaríamos: "de tener tan buenos talentos en Panamá".
Un musical para gozar y enternecerse
El montaje cuenta con la dirección de Bruce Quinn y estará en escena hasta el 30 de octubre en el Teatro en Círculo.