OBRE las tablas su talento se desbordó, arrancando los aplausos del público que revivió una época especial con aquella historia narrada entre melodiosas letras que transmitían un mensaje elocuente.
En su primera función, "Vecinos" reveló aquel lazo de afinidad, amistad y comprensión que caracterizó al vecindario del Casco Antiguo, envuelto en "mil colores, sabores y olores", tal como lo plasmó el autor y productor de esta obra, Alfonso "Papito" Almanza Serrato, destacada figura del teatro.
La escenografía es colorida y real. Algunos de los asistentes confirmaron que la Panadería San José y la tienda "La Cotorra" fueron en verdad testigos de muchas situaciones en el barrio.
En un nuevo amanecer de buenas vibraciones, los vecinos comenzaron a fusionar sus corazones llenos de buena voluntad, hermandad y comprensión, para ser partícipes de un gran sueño, que aunque involucraba directamente a sólo dos de los personajes, era una experiencia compartida por todos.
Aquella mañana, luego del acostumbrado "buenos días", el barrio fue sorprendido con la buena noticia de que Flor María, la vecina más agradecida, pues todos sus allegados han estado en su casa en las buenas y en las malas, había recibido una beca para terminar sus estudios de canto en España. Su novio Jaime también corrió la misma suerte, pero con destino a Italia.
Sin embargo, había que recaudar dinero. Solidarios, los vecinos, liderados por Doña Rosa, la dueña de la Panadería San José, y por el respetable profesor Pepe, preparan una gran presentación nutrida por su talento musical.
En medio de la trama no faltó el cura, la billetera, el borrachito, la doméstica, el chinito con su tienda, la historia de amor y el compartir que caracterizan a todo barrio de la capital. Todos los elementos y personajes se entrelazan en una historia muy especial porque expone los más variados aciertos y contradicciones del ser humano.
Así llevan su vida "los vecinos": Esperanza "La Billetera", Miguelito "El Frutero", Coralia, "El Chinito" José, el Padre Manolo, Eulogia, el Cabo Vitín y Ulpiano.
Algo tan íntimo como la fe, y un invento humano como el golpe de suerte, hacen que el trabajo de los vecinos rinda sus frutos.
Los vecinos, además de tener ingenio, muestran que el amigo es incondicional y punto, que las faltas pueden ser muy grandes, los errores imperdonables, pero siempre existe una voz de aliento para quien del fondo del corazón partido está diciendo: "Perdóname".
"Los Vecinos son una relación permanente en nuestros corazones y en nuestras mentes. Que aunque el tiempo pase, siempre existirá el lazo de cuando fuimos Vecinos.