El exceso de velocidad es un enemigo de los animales en varios puntos de la ciudad.
Un ejemplo de esto se observa en las vías de acceso al Puente Centenario, por donde los conductores viajan a altas velocidades y los animales silvestres son atropellados sin peligro.
Las autoridades no mantienen un registro preciso sobre la cantidad de animales que mueren en su intento por cruzar la vía; sin embargo, se sabe que ocurre a diario.
Los más afectados son los perezosos.
En algunos tramos de las vías de acceso se pueden observar vallas que indican que la velocidad permitida es de 25 km
h, pero los conductores viajan a más de 100 km/h.