A partir de que los neonatos prematuros inhalan la primera bocanada de aire recién están fuera del útero materno comienzan una lucha por la sobrevivencia, en desigualdad de condiciones, pero en un ambiente donde hay profesionales especializados en atenderles y cuidarles con celo.
Esta labor de ver cómo evolucionan y se aferran a la vida los neonatos prematuros (muchos de los cuales cuando nacen pesan apenas 2 ó 3 libras) con todo y que vinieron al mundo con desventajas producto de la falta de control del embarazo, por situaciones que se dieron pese al monitoreo constante del feto en el vientre de sus madres o quizás también debido a complicaciones durante el parto, requiere mucho humanismo y una gran dosis de solidaridad para con los padres.
La Dra. María Teresa Moreno forma parte del equipo de la División de Neonatología del Hospital del Niño, que con gran mística y amor atiende 100 pacientes por día, pese a las limitaciones en tecnología especial, personal y espacio físico.
Para ella es muy reconfortante y satisfactorio ver cómo van evolucionando positivamente. Verlos cómo salen del área crítica. Verlos más fuertes, respirando sin ventiladores, comiendo. Y ver la alegría en los rostros de sus madres.
Entre los casos de los cuales le toca ser testigo y donde tiene la oportunidad de aportar su experiencia, calor humano y conocimientos para ayudar a los desvalidos neonatos prematuros a librar su batalla por la supervivencia cabe mencionar la de bebés que nacen con hernias diafragmáticas.
La Dra. Moreno explica que entre los pulmones y el abdomen está el diafragma y en los bebés prematuros a veces éste no está formado, entonces ocurre que hay es un huequito por donde los intestinos y el hígado se suben hacia los pulmones, lo presionan y no dejan que se desarrolle adecuadamente. Hay que estabilizarlos y operarlos, pero, como sus pulmones no se han desarrollado es sumamente difícil y pocos pacientes sobreviven.
También entre los bebés prematuros suele haber algunos que nacen con hidrocefalia (agua en su cabecita), aunque no es muy común; hiperbilirubinemia (ictericia/es decir, amarillos), inmadurez pulmonar (conocida también como enfermedad por déficit de surfactante, que es una sustancia que ayuda a que los pulmones no se cierren o colapsen) infecciones como sepsi (sistémica, lo que significa que afecta a todo el organismo), neumonías y síndrome de aspiración de meconio (cuando se traga propio líquido cuando ha evacuado).
"Es difícil ver pacientes tan enfermos e indefensos que están luchando por su vida. Sobre todo cuando llega un paciente que uno sabe que no tiene buen pronóstico...es difícil verlos llegar y luchar en vano", manifestó la Dra. Moreno, quien hizo su residencia en dicha Sala en 1996 y desde el año 2000 trabaja allí junto al equipo humano que encabeza el Dr. Paul Gallardo Sosa en el Hospital del Niño.