Buscando senderos metafóricos, liberando de algún modo espacios interiores, la fotografía de Lily Cherniak, permite acercarnos a un constante descubrimiento de la realidad, o trata por lo menos, de señalarnos un mundo subjetivo, lo que no vemos a simple vista, lo que puede percibirse de ese mundo objetivado que a través de la magia fotográfica se extiende, se comparte, se hace tangible.
Lily Cherniak busca entonces esos senderos que pueden ser de ella, pero que también son nuestros, rompe con límites, desata la metáfora, cerca fantasías y recupera expresiones, pájaros, lagos, cenizas y horizontes. Se acerca a las ventanas para ver el día, para encontrar los puntos de contactos con la luz.
"Soy todos esos espacios, soy el viejo, soy el movimiento en círculo, las aves solitarias y los espacios, que hay en esas fotografías", dice la artista que hoy capta en 25 instantes de plenitud, un territorio complejo que ella domina a nivel subjetivo, y que entrega a la reinterpretación, a las respuestas que a lo mejor no lleguen de inmediato.
Porque las cosas, los hechos, las personas, han estado siempre, deambulando en Nueva York, sonámbulas en Corcciano o en Cracovia, nocturnas en Panamá, permanentes en el diálogo de dos cineastas en Leipzig (Luis Romero y Fernando Birri), faltaba solamente un ojo que se metiera en los múltiples vericuetos expresivos del arte para que se convirtieran en un contexto sociocultural o meramente subjetivo.
"Camino, corro, despego y repentinamente me quedo colgado en el aire...es Lily, su verso y fotografía, senderos que se asoman en esta exposición, burbujas hechas motivos de reflexión, para que este viejo y siempre renovado arte de la fotografía, nos impacte, nos sobrecoja, nos ilumine. La exposición finaliza el viernes 14 de febrero y estáabierta al público de 8:00 a.m. a 4:00 p.m. de lunes a viernes en la Casa Museo del Banco Nacional, ubicada en calle 34 y avenida Cuba