"Con una paleta terrosa, Osvaldo nos invita a la experiencia chamánica que le brinda el contacto con la tierra. Tierra de la que extrae imágenes arquetípicas de duendes y chamanes así como formas geométricas que nos conducen a un diálogo cifrado por el autor para contarnos secretos. Sus secretos que descubre al trabajar en su tierra de Azuero, y que nos lo traduce en sus pinturas….", dice Analisa Williams.