Grandes atractivos son parte de esta celebración, destacando en primera instancia los cientos de buhoneros que rodean las avenidas principales del pueblo. Dos semanas antes, los pequeños comerciantes buscan la oportunidad de aprovechar la gran oleada de visitantes y comercializar sus atrayentes productos para el sustento familiar.
A nuestro paso por las calles testimoniales, nos encontramos con una familia haitiana (una madre, su hija e hijo) residente en La Chorrera, que prefirió el anonimato. Desde hace más de 20 años, visita el distrito de Antón para colocar su puesto de buhonería, trabajo que realiza conjuntamente en la ciudad capital y en varias ferias nacionales.
Según nos comentó el padre Pedro Marín, la comunidad de Antón fue parte de la Colonia, por lo que no se sabe a ciencia cierta cuándo comenzó a darse en el público esa devoción al Cristo de Esquipulas. "La cantidad de fieles va creciendo cada año, son muchas las personas que vienen de diferentes partes del país y sobre todo, la participación de la juventud es cada vez más notoria", señaló Marín.
De igual forma ocurre en el distrito de Chame, cuyas calles son adornadas, desde ya hace varios años, con luminosos y representativos arcos, que marcan el recorrido de la solemne procesión.
Y es así como se dice que, más o menos, en el año 1752 fue traída la Santísima imagen del Cristo al pueblo de Chame.
Vemos pues, que la devoción y veneración data desde aquella época y ha ido creciendo progresivamente en el corazón de los chameros, que una vez más dirán presente.
La exposición, preparada durante dos años, quiere presentar esta gran obra del artista del Renacimiento, sin olvidarse de su humanidad, sus debilidades, preocupaciones o problemas cotidianos que lo acercan de algún modo a cada visitante.
"Podemos decir siempre que el trabajo de Leonardo fue impecable por su tratamiento del pelo, angelical en su fineza, y por la carencia de cualquier rigidez del contorno.
Leonardo era el hijo ilegítimo de un abogado local en la ciudad pequeña de Vinci en la región toscana. Su padre lo reconoció y pagó su entrenamiento, pero podemos preguntarnos si el tono extraño autosuficiente de la mente de Leonardo quizás no fue afectado por su ambigüedad temprana del estado.
Un artista descrito como genio, vino de un fondo insignificante y se levantó a la aclamación universal.