Cuando escuchamos su discurso durante la ceremonia de reconocimiento a los "Jóvenes Sobresalientes 2002", nos pareció simplemente "brillante". Sus palabras estaban cargadas de realidad. "Todo logro conlleva sacrificios". Y nadie mejor para hablar de sacrificios que Ibis Sánchez Serrano, un joven veragüense oriundo de la barriada "Don Bosco", un pueblo muy humilde de la ciudad de Santiago.
A sus 28 años puede mirar dignamente hacia atrás y ver que a pesar de haber salido de ese pueblo con las manos vacías, hoy no sólo ha logrado publicar sus investigaciones científicas, sino que se ha codeado con presidentes y premios Nobel, y hasta ha estudiado en las mejores universidades del mundo. Ibis, distinguido recientemente por la Cámara Junior de Panamá por sus logros científicos y tecnológicos, es el sexto hijo entre sus siete hermanos.
Realizó sus estudios en el Colegio José Santos Puga, en donde gracias a los concursos de oratoria de la Caja de Ahorros y de la Cruz Roja, ganó varios concursos a nivel nacional. Esto le abrió las puertas para realizar a través de una beca, su bachillerato en Ciencias en el Colegio San Vicente de Paul.
Terminada su secundaria, Ibis obtuvo una beca para estudiar Medicina en la Universidad de Panamá. Fue aceptado como el octavo entre mil 500 aspirantes. Sin embargo, llegó la hora de partir hacia la capital y aún no recibía el dinero de la beca.
Sin tener dónde vivir ni qué comer, pero con las ansias de salir adelante, Ibis partió de su precario hogar a estudiar medicina con sólo 10 balboas en su bolsillo, dinero "trabajosamente" recaudado entre la madre y los hermanos.
¿Y cómo hizo?... Pues empezó a contarle a las personas su situación, mostrándole sus calificaciones y distinciones. Recuerda que el entonces decano de la Facultad de Medicina, Plinio Valdés, fue una de sus grandes ayudas al igual que una familia que le brindó asistencia económica.
Pero sus esfuerzos fueron coronados. Obtuvo una beca para estudiar Genética en la Universidad de Iowa, Estados Unidos, donde no sólo logró el título, sino que fue distinguido como el mejor alumno de la promoción, placa que reposa en esa universidad.
Durante ese período fue becado para estudiar en Harvard, en donde tuvo la oportunidad de hacer una serie de investigaciones respecto al cáncer y la memoria al lado de personalidades del campo de la Genética.
Adicional a esto, tras conseguir una beca en Europa, hizo su maestría y doctorado en Genética Humana en la Universidad de Pavia en Italia, así como en el Instituto Pasteur en Francia.
En este momento Ibis quiere combinar la ciencia con lo humanístico, aplicando los beneficios de la ciencia a favor de los intereses humanos desde el punto de vista económico. Es por esta razón que, becado por la Organización de Estados Americanos, está próximo a culminar la carrera de Derecho Internacional, al igual que la de Economía, en las universidades de Tufps y Harvard.
Después de todos estos logros, este ambicioso chico recuerda su niñez especialmente difícil. Creció al lado de su madre y sus hermanos en un hogar sumamente humilde, en donde califica que la situación no era pobre, sino paupérrima.
"No era uno de los hogares más humildes de Veraguas... me atrevería a decir que era uno de los más pobres del país. Si te dijera que éramos pobres no estaría diciendo la verdad". Sin embargo, Ibis advierte que desde pequeño siempre tuvo ese aliento por seguir adelante al igual que sus hermanos, quienes también han hecho carreras universitarias. "Mi principal fuente de inspiración ha sido mi madre, a quien he querido mostrar que su dedicación y trabajo lavando y planchando durante tantos años, ha rendido buenos frutos".
Otra de sus fuentes de inspiración es Nercy Becerra, su profesora de Historia y Geografía en el Colegio José Santos Puga. Sin embargo, más que inspiración, la vida de este ejemplar joven ha estado llena de sacrificios, sobre todo el estar lejos de su familia y de su país, de ese lugar que él llama "donde uno pertenece".
Y como estudiante también hizo sacrificios; en lugar de hacer una vida de brincos y festejos invertía su tiempo en ampliar sus conocimientos. "Recuerdo que hubo momentos en que sacrificaba mi comida para comprar mis cuadernos y mis libros, incluso casi estaba a costa de los tiquetes del bienestar estudiantil".
Al mirar atrás y ver todos sus logros lo único que Ibis alcanza a decir es que todo ha sido un milagro de Dios. "No entiendo cómo he podido llegar hasta allá sino es con la ayuda de Dios. Por mucho esfuerzo y mucha inteligencia que uno tenga, se necesita algo providencial para superar tantas dificultades".
Hoy este genial chico, quien tiene muchas posibilidades de resultar triunfador en el concurso de "Jóvenes Sobresalientes" a nivel internacional, y quien a pesar de estar desde hace 10 años fuera del país aún prefiere a las panameñas, advierte que lo importante es mantener la fe y el optimismo.
"Todo en esta vida implica esfuerzos y sacrificios, el éxito se logra teniendo una mente abierta a los cambios y a las oportunidades que se nos presentan en beneficio propio, y éstas hay que saberlas aprovechar".