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Una mujer sensible a quien le encanta el poder


Una mujer divertida, a quien le gustan la fiestas, la parranda, la gente, la naturaleza, los chistes y disfrutar de la música típica, pero que no le gusta que la presionen, la chantajeen, ni que le exijan, porque ella siempre da el doble de lo que puede dar, es la Gobernadora de la provincia de Panamá; Irlena Brown Villalobos.
Esta siempre sonriente mujer que conversa con los niños durante el sorteo de la Lotería, inició su preparación académica en la Escuela José Agustín Arango en Bethania, secundaria en el Instituto Fermín Naudeau y luego estudió leyes en la Universidad de Panamá, con un postgrado en derechos humanos en la universidad Complutense de Madrid y otros seminarios en administración pública en Costa Rica, Venezuela, Brasil y Bolivia.
Logró su primer trabajo remunerado como asesora legal en el Banco Hipotecario Nacional, de allí saltó al Bufete Vallarino y Asociados, donde luego se hizo socia del entonces jefe, Arturo Vallarino (vicepresidente de la República).
Además, ha sido activista y asesora del Comité Panameño por los Derechos Humanos, También trabajó en el Ministerio de Gobierno, Relaciones Exteriores, en la feria Expo Sevilla, cuya comisionada de organización era la hoy presidenta de la República, Mireya Moscoso. Para entonces se ganó una beca de la embajada de España para estudiar en Madrid y decidió por ésta, sin embargo dio apoyo al evento y a la embajada, porque se sentía responsable de servir al país.
También reemplazó al gobernador Plutarco Arrocha en los últimos meses de su período, fue asesora de Arturo Vallarino en la Asamblea Legislativa en 1994, y estuvo en el ejercicio privado de su profesión hasta que ocupó su actual cargo en la gobernación.
Se considera demasiado sensible, susceptible, pero también demasiado fuerte. Es de las que cree que no hay nada que una persona no pueda lograr si se lo propone, a pesar de que a veces se tienen muchos obstáculos. No le gusta la mentira, que la manipulen o utilicen, porque tarde o temprano se da cuenta, entonces "me lastiman y me hacen perder la confianza en quien viene atrás".
Tampoco le gusta la vagancia ni la gente floja o perezosa, a pesar de que le gusta tirarse en una hamaca, en su finca en Penonomé, donde los fines de semana y días que puede, se convierte en granjera, porque cada cosa tiene su momento.
"Soy una persona alegre, extrovertida, a quien le gusta el poder, su trabajo y mandar, saber que lo uso para hacer el bien", precisa. Agrega que le gusta ser servidora pública, porque puede servir a la mayoría, sin embargo, también cree que le deben pagar bien por su trabajo y no andar por ahí dando lástima.
Confiesa que después de asumir su actual posición, no hay momento de diversión, "aquí se trabajan las 24 horas", ya que la gente va a su residencia en Bethania, o llaman a todas horas del día para solicitar diferentes tipos de ayuda. Igual es Penonomé y en la sede de la gobernación, de dónde casi nunca se va antes de las siete de la noche.
A Irlena Brown no le preocupa ni le quita el sueño lo que la gente piense de ella, porque tiene la bendición de ser una persona simpática y agradable, sin embargo, sabe que no es monedita de oro, ni aspira serl, para caerle bien a todo el mundo
Tampoco le preocupa que la quieran o no. Lo que sí le gusta es que la respeten, porque ella lo hace con los demás. "Para mí todo el mundo es igual y merece la misma atención y probablemente el que menos tiene y el menos afortunado es quien merece mayor atención, probablemente esa es mi filosofía de vida", señala.
Confiesa que es nieta de una dama rosada y un educador, e hija de una dama rosada y un político por vocación que servía a la comunidad, por eso servir a la gente, la tolerancia y el respeto, no es una imposición, es algo con lo que creció y se siente muy satisfecha de vivir así, dentro de la honestidad, el servicio, la transparencia y el respeto.
Escuchar que una mujer es esposa, madre y profesional, le agota, le parece horrible que una persona tenga que cargar con tanta responsabilidad. Sin embargo, reconoce que es maravilloso que un ser humano pueda realizar todas sus capacidades.
No obstante, le encantaría que los hombres compartieran con las mujeres la alegría de poder desarrollar todas sus capacidades, porque el hecho de que cocinen, paseen a sus hijos, limpien, borden, pinten, cosan sus botones, o sean peluqueros, no es lo que los hará "marica", si no disfrutar de todas sus capacidades y "aveces por los tabúes y prejuicios de la sociedad nos perdemos de muchas alegrías", sostiene la Gobernadora de la provincia de Panamá.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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