Vemos semanalmente a Alessandra Rampolla, a través de su programa "Alessandra, tú sexóloga" con argumentos realmente atinados y controversiales para muchas sociedades.
Pero más allá de una profesional sin tapujos, existe una mujer entregada a su vida personal y familiar, sencilla, amable y que no le cuesta nada decir, "me siento feliz siendo gordita; tuve pena al conocer a mi esposo actual, y lo que es más sorprendente, mis padres nunca me hablaron de sexo".
Así, sonriente y con su acento boricua, Alessandra reveló a Estilo de Vida , diez de los más guardados secretos de su vida detrás de las pantallas de televisión.
No fue una decisión que tomé ni una cadena que rompí, pues siempre he sido bastante abierta en mis conversaciones. Todo esto tiene que ver con mi personalidad, la educación de mis padres y la influencia de los colegios en los que estudié en donde siempre se fomentaba el pensamiento crítico y el retar ideas.
Nunca. Todavía no me hay dado mi charla de sexo, y a mi edad, todavía estoy esperando que mami se siente conmigo para esa conversación pendiente.
La verdad es que ninguna. Yo creo que las críticas son buenas cuando son positivas y negativas. Es bueno sentir el pulso de lo que la gente piensa y que haya diferencia de opinión. La idea no es que escuchen mi discurso y hagan exactamente lo que yo digo, por el contrario, quiero precisamente que cuestionen y que se genere una discusión.
No. Soy tía y es con mi sobrina de 7 años que voy practicando los temas sobre sexualidad. Me he asegurado de que eso sea parte de la manera en que la están criando mi hermana que es ginecóloga y mi cuñado que es urólogo. Tenemos obviamente una línea de mucha libertad y expresión.
Para nada, cuando estaba joven (quiero decir sin aún casarme) siempre hubo alguien en la mira. Ya después, los que se acercaban porque era sexóloga y los que se espantaban porque lo era, no me interesaban. Los que decían "uy.. eres sexóloga", no los aceptaba, pues yo necesitaba un hombre con más carácter. Siempre me sentía atraída por personas que no le interesaban mi profesión.
Yo que sé todo de sexualidad, cuando no estoy trabajando, se me olvidan todas esas cosas. Así es que créanme que el estrés que le dan a todas las mujeres que conocen a un hombre guapo, me dio a mi también con John, quien es ahora mi esposo y promotor. Cuando lo conocí, él me escribió una notita, y tenía una gramática tan perfecta, que dije "que lindo escribe; habiendo tanta gente que no sabe escribir". Cuando vi su sintaxis perfecta, la elección de palabras que tenía y su cerebro, dije "sí, - este me gusta".
Para nada. Reconozco que la gente es muy entrenable. Gracias a Dios vino muy bien preparado.
¡Ahhhh, salieron lo kilitos a relucir!. Claro que lo he pensado y considero que toda mujer en algún momento piensa en ese tema. Pero la verdad es que, aunque todos ustedes me conocen gordita, mucho antes fui también una mujer flaca y me sentía fea, y ahora que tengo unas libras de más, me siento linda y muy "sexy".
Cuando estoy con mi suegra.
Ese nombre me queda grande. Pero me parece fantástico llegar a un público inmenso y saber que están prestando atención a lo que digo, porque yo me esfuerzo mucho para que la información que yo estoy presentando sea correcta. Si la gente confía en mi, es lo más gratificante que me pueden dar.
Para el también sexólogo Carlos Rolla, el programa de Alessandra, en donde se trata abiertamente sobre el tema de la sexualidad, es en su opinión, una vía para hablar de esta temática de forma natural, a pesar de que muchas personas se sientan ofendidas con esto.
"Hablar de sexo no es malo, pero tomando en consideración de que este es un programa que se está vendiendo a nivel internacional, son los países quienes deben marcar los niveles de censura para transmitirlo", aseguró Rolla.
Por otra parte, el sociólogo Marcos Gandásegui, reveló que no conoce el programa de la puertorriqueña. Sin embargo, manifiesta que poner sobre el tapete temáticas de esta índole, beneficia a la sociedad y sobre todo a los jóvenes, siempre y cuando no se caiga en la vulgaridad.
"La transparencia es buena para todo, y así deberían tratarse este y muchos temas más, a fin de educar a la población, concluyó.
Una sexóloga al desnudo
Muchos la adoran por su simptica forma de expresión, otros no estn de acuerdo con sus claras explicaciones.