POCAS cintas tienen la capacidad de dejar estupefactos a los cinéfilos, luego de varias horas de haber disfrutado de ellas. El filme "Una verdad incómoda" cuenta con esta característica de atracción suprema y sus productores no tuvieron que valerse de efectos especiales e historias inventadas. Narra cómo el ser humano se ha encargado de destrozar el medio ambiente en poco tiempo.
Del director Davis Guggenheim mañana llega a las salas de cine de Panamá el éxito del Festival de Cine de Sundance, "La verdad incómoda", la cual ofrece un apasionado examen lleno de inspiración del compromiso de un hombre para revelar los mitos y conceptos erróneos que rodean el calentamiento global e inspirar acciones para prevenirlo. Ese hombre es el ex vicepresidente Al Gore, quien, inmediatamente después de la derrota en las elecciones de 2000, cambió el curso de su vida para concentrarse en un resuelto esfuerzo de ayudar a salvar el planeta de un cambio irrevocable.
En este retrato sorprendente y agudo de Gore y su "espectáculo ambulante del calentamiento global", Gore es ocurrente, simpático, accesible y totalmente inspirador mientras intenta transmitir la verdad sorprendentemente estremecedora sobre lo que él llama nuestra "emergencia planetaria" a todos los ciudadanos antes que sea demasiado tarde.
Con 2005, la peor temporada de tormentas que ha vivido Estados Unidos de América detrás de nosotros, pareciera que podemos estar llegando a un punto decisivo y Gore no escatima esfuerzos en explicar la alarmante situación. Intercalada con los inquietantes hechos y predicciones futuras está la historia de la trayectoria personal de Gore: del idealista estudiante universitario que inicialmente vio como se avecinaba una enorme crisis del medio ambiente, al joven Senador enfrentándose a una desgarradora tragedia familiar que cambió su punto de vista, al hombre que casi se convirtió en presidente, pero en cambio regresó a la causa más apasionada de su vida, convencido que todavía hay tiempo para que se produzca un cambio.
Con ingenio, inteligencia y esperanza, "La verdad incómoda" finalmente presenta con gran claridad el convincente razonamiento de Gore de que no podemos continuar viendo el calentamiento global como un tema político -sino más bien como el mayor reto moral al que nuestra civilización se enfrenta.
Desde el principio, Davis Guggenheim supo que la clave para convertir "La Verdad Incómoda" en una película interesante era ganarse la confianza de Al Gore. Impresionado con la profunda convicción y carisma de Gore, Guggenheim confiaba encontrar las motivaciones más íntimas que impulsaron a Gore a tomar la causa del calentamiento global.
Inicialmente fue una proposición intimidante. Aún luego de pasar días viajando con Gore, no fue sino semanas después que Guggenheim se acostumbró a no llamarle "Señor Vice Presidente" y reemplazarlo por el más casual "Al". "Uno ve a este tipo y comprende que él aparecerá en los libros de historia de mi nieto y eso te intimida", admite Guggenheim.
Una verdad que los aterrorizará
Con la participación destacada de Al Gore, la película es producida por Laurie David, Lawrence Bender y Scott Z. Burns.