El viernes pasado se cumplió el mandato de Dios y su hijo Jesús, de “Amar a tu prójimo como a ti mismo”.
Y la niñez sonrió porque la a veces escurridiza esperanza asomó su rostro.
Era el inicio de un recorrido pletórico de amor por distintos centros de Nutre Hogar, para seguir esta siembra de esperanza, esta demostración de que ocuparse del otro sí paga en gran satisfacción, en gozo, en sentimiento de que se está actuando acorde con los deseos de Nuestro Padre Supremo, que nos ama sin límites, que está lleno de misericordia, que nos observa, nos guía, nos pide aligerar el equipaje y sacar de él todo lo que estanque, empañe, dañe, divida...
Villancicos, risas, alimento nutricio y espiritual, un derroche de alegría, inocencia a flor de piel, armonía, fueron los elementos predominantes en la sede de Nutre Hogar, en el área revertida, donde comenzaron el viernes 17 las fiestas navideñas que Nutre Hogar seguirá realizando en enero en centros de atención de distintos puntos de la geografía nacional: Quebrada Guabo y Divalá (Chiriquí), El Copé (Olá), Ballestilla (Colón), Buenos Aires y Los Valles de Cañazas (Veraguas) y Kankintú en Bocas del Toro.