“Princesa por Accidente”, en un principio parece una comedia para adolescentes más; sin embargo, en sus cuidadosos detalles de producción y cierto reencuentro que obtiene del choque de las culturas americana y europea, reside cierto gusto por mirarla.
La idea que desde Estados Unidos se tiene hacia Francia y viceversa es casi tan vieja como la historia del cine. Y el filme la explota muy bien, dado que trata sobre tres amigas –dos de ellas medio hermanas que no se llevan bien– que visitan Europa en viaje de graduación.

Primero deben lidiar con un desastroso “tour” que las obliga a visitar los lugares míticos de la Ciudad Luz a las corridas (aquí se explota la mirada siempre en sorna de Hollywood hacia sus amigos franceses) sin casi tiempo para respirar. Por suerte todo cambiará cuando pierdan el micro del Tour y deban valerse por sí mismas.
Cuando a Grace (Selena Gómez) la confunden con Cordelia Winthrop Scott, una mujer de la alta sociedad británica, la suerte de todas cambiará. Involuntariamente terminan “invitadas” a un glamoroso baile de caridad en Montecarlo: por una semana abandonarán su maltrecho viaje y partirán rumbo al sur.

La aventura romántica de fiestas en yates, junto a codiciados solteros de la alcurnia europea y partidos de Polo mediantes, parecerán el paraíso hasta que todo se complica. La mentira tiene piernas cortas.
Selena Gómez está muy bien en su papel protagónico (es más, la película parece hecha a su medida), luego de sus pasos y experiencias en series originales de Disney, como “Hannah Montana”, en la que también cantaba.