Con un desfile sensual y colorido, Emanuel Ungaro embarcó el lunes al público en un viaje hacia el Oriente en la presentación de su colección de alta costura de Primavera-Verano 2001, en la pasarela de París.
Saris, pareos, chaquetas con incrustaciones de piedras preciosas, transparentes jerseys por encima de pantalones de satén y ligeros tops enseñando el ombligo, entre otras creaciones, iluminaron el espectáculo.
Los críticos de moda destacaron que el colorido y el exotismo del desfile de Ungaro seguían siendo los mismos de siempre.
"Ha sido una extravagancia marroquí. Todo es ropa para la noche. Supongo que la podrías lucir si vas a un gran baile en una gran tienda", dijo Kalman Ruttenstein, directora de adquisiciones de la cadena norteamericana de tiendas Bloomingdale"s, en conversación con Reuters.
Para otros, sin embargo, la fórmula de Ungaro es un éxito comercial desde hace años.
"Obviamente ha sido sublime. Es joven. Ungaro es como una pantera, una de los pocos artistas que todavía tenemos", opinó por su parte la actriz francesa Anouk Aimée, una amiga y cliente de Ungaro desde hace mucho tiempo.