Variedades

V Encuentro de guitarristas en Panamá


Panamá será sede del 16 al 21 de agosto del V Encuentro Internacional de Guitarra-Panamá 2004, organizado por la Asociación Guitarrística de Panamá y que se realizó por primera vez en 1989 y fue retomado en 1998.
El evento incluye seminarios y clases magistrales en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá (UP) y recitales y conciertos a cargo de distinguidos guitarristas nacionales e internacionales en el Teatro Anita Villaláz (de lunes a jueves) y la Iglesia San Gerardo Mayela (el viernes).
El propósito del Encuentro es promover el conocimiento y aprendizaje del instrumento y la música a la vez que reconocer el talento local e internacional en este arte, donde abundan maestros que tienen una trayectoria que les ha ganado el respeto y renombre de que gozan donde se presentan.
Es importante señalar que entre los guitarristas que deleitarán a la audiencia con su talento en el instrumento de cuerdas durante el Encuentro, cabe mencionar a Élcio de Sá, Lucas Kuropaczewski (Polonia), el dúo +Que2 (de España) y Jorge Luís Zamora (Cuba).
Por otro lado, el lunes 16 tendrá lugar un recital con música de cámara con guitarra de Élcio de Sá, en el marco del cual se presentará oficialmente el disco "Hecho en Salamanca" de los guitarristas panameños Teresa Toro y Emiliano Pardo-Tristán quienes interpretarán algunas piezas del disco.
La Orquesta Sinfónica Nacional también dirá presente en esta actividad que será muy aplaudida e inolvidable. Su participación tendrá lugar el viernes 21 en la Iglesia San Gerardo Mayela.
Pero antes, el jueves 19, los guitarristas nacionales desplegarán todo su arte en el dominio del instrumento.
Con miras a brindar información adicional sobre la materia, la Asociación Guitarrística de Panamá invita a rueda de prensa hoy miércoles a las 9:30a.m. en el Hotel Holiday Inn.
Si entre los dos cupiera apenas un milímetro de idearium
diferente,
el álgido hundimiento de tus manos con su pesado y denso
estrépito de agravio consumido
no llenara de círculos amargos el agua acostumbrada
de mis ojos,
ni pudiera entender el despilfarro de tu galante corazón
de guerrillero
rodando por las charcas de cráneos oxidados y profundos
como una lujuriosa estrella de vidrio ensangrentado y
dulce.
Si no hubiera sentido tus músculos de cobre bendecidos
de púas,
tu palabra de fuego limpia de madreperlas y adornos insensibles,
tu jocundo silencio repleto de horizontes y pájaros
colmados,
todos estos sollozos extraídos del árbol de mi angustia
se hubieran extraviado por las oscuras rampas de niebla
de tu muerte
antes de que los ángeles hubieran hundido sus metales en
mi voz aplomada.
("Adán Liberado")

Rojo ha de ser el estupor naciente
batiendo entre la sangre de los muertos
su infinita bandera de esperanzas
cuando la aurora diga su mensaje
de luces tras la noche del martirio.

Si la espera es tan larga como un río
dando vuelta entre valles y montañas,
las raíces de amor serán más hondas
y las manos opacas de la vida
se abrirán como pétalos del cielo.

 
Para que todas las campanas hablen
con los vientos del mar y de la tierra
de este hallazgo recóndito y perfecto,
mi voz ha de subir hasta la rama
más alta del dolor crucificado.

Tan sólo así podré saberme libre
de mezclar con mi arcilla sin congojas
la miel fraterna de los labios mustios
de todos los que mueren en silencio
porque sigan creciendo sus palabras.

No se si bajo o subo desde planos
distantes del reposo que por tu carta encuentro,
un reposo de sangre y una silla de llamas:
un sitio donde el aire tiene tu angustia lengua.
Sé que aquí estoy interrogándome
igual que un lirio que de repente se doblara
por su propio color y el peso del rocío,
y que tu nada sabes
del arpa que sucumbe bajo una mar de espinas.

 
Estoy ante ti y un toro
negro cruza la plaza del pueblo con que sueñas:
un pueblo sumergido en tus cabellos
con hombres, frutas, ríos, turpiales y ventanas
que, tal vez, nunca a flor de piel será realmente tuyo,
porque nada es de nadie
en ese pueblo de relámpagos
que yo también habito en tu memoria:
¡oh dulce hoguera lejana y vespertina!

Ahora pregunto: ¿Dónde está el agua que en tus manos
desafiaba la noche e impelía
tu cuerpo al fondo de una inmensa calma
rodeada de peces amorosos?
Desde entonces miraste muchas cosas
y ninguna otra máscara habrá quedado
igual a la de un ángel sin alas y desnudo
añorando tu patria de labios encendidos.
He contestado que tu risa era lo que el viento
traía entre las hojas de los mangos;
que el quejido de muchos animales
algo tuyo tenía al volver de la espuma y de la nada.

Dirás que mis palabras son oscuras
y que sólo te entrego un vaso de tinieblas
cuando es tu sed de rosas blancas.
Pero ¿lo oscuro no es también lo claro
y no la carne arcilla mezclada
de agua gris y luceros que el día lentamente borra?
La voz del bardo y los antiguos dioses
es una alfombra de mil hilos trenzados,
y solo uno de ellos nos conduce
de la vida a la muerte sin desvíos.

 
Llueve dentro de ti y tus abuelos
tienen nostalgia de los grillos y las uvas silvestres,
de las iguanas que todavía corren por tu sangre
devorando raicillas
y la música lenta del recuerdo.
Llueve dentro de ti y apenas si te moja
el oleaje de azules ruiseñores
que cantan en tus sienes
y alejas con un gesto de náufrago dormido,
mientras cruzan por tus ojos millones de automóviles
hacia los últimos arbustos
que aun retienen al cielo en su follaje.

No puedo verte
cargar sobre tus manos la culpa de Hiroshima,
la parte que te toca de esa sangre quemada
que aulla en medio de los prósperos años como un perro de oro.

No puedo verte correr tras de los negros
(barro un poco cocido y nada más, si no lo sabes)
con una tea y después, engullir, el Día de Gracias,
un pavo como un niño de Kentucky.

 
No puedo verte derramar, allá en Los Ángeles,
tu castillo te helechos y neblina,
un oscuro desprecio en el rostro florido de antiguos mexicanos
que te ayudan a ser fuerte y sobre ellos ejecutas tu pujanza.

Ves: los poetas no están mudos
sólo que pocos son quienes escuchan,
porque es más fácil comer ostras
en copas de cristal y llevar a los labios
dulces manzanas limpias de ceniza,
y decir luego, la voz del histrión es la que vale,
aquella que acaricia nuestro orgullo
como un gato de angora.

Pero tú eres distinta y yo te anuncio
que el hombre siempre comerá su pan de versos
y beberá su vino
cuando el amor construye las torres de esmeralda
en los días nupciales,
o cuando las deidades misteriosas
penetran el dormido ser de un niño,
y la muerte lo carga entre sus brazos
húmedos como el mar y como el mar profundo.

Ahora te digo adiós. Tal vez mañana
si crecen, nuevamente, jazmines alrededor de tu memoria
un caballo de fuego correrá por el aire
y pasará ante tu puerta.


fecha edicion
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163144
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América