Variedades

Valentía y perseverancia


Siempre ha sido muy complicado que una película pueda reunir la posibilidad de ser una historia para toda la familia; que procure entretener a los más pequeños sin aburrir enteramente a los mayores. En la última década, el mejor ejemplo ha sido la factoría Pixar y sus filmes –ya clásicos del cine– de animación (por ejemplo: la saga de “Toy Story”, “Cars” y “Buscando a Nemo”).

Con los animales al hombro y sin animación de por medio, esas películas más aleccionadoras al estilo “Liberen a Willy” han dado sus frutos.

 

Con la misma fórmula a cuestas llega ahora una de Delfines, con un mensaje políticamente correcto y varios golpes de efecto para “emocionar” hasta al más frío de los espectadores (¿hasta cuándo Hollywood?). La historia –real, para ayudar aún más a las fórmulas establecidas– tiene que ver con el triste destino de un delfín hembra que nadando libre, queda atrapada en una trampa para cangrejos que daña gravemente su cola. Es rescatada y transportada al Clearwater Marine Hospital, donde se le da el nombre de Winter.

A partir de allí, la trama irá variando para que todos, desde los más diversos espacios y ámbitos (un biólogo marino, un médico, un niño, un soldado, etc.) puedan ingresar en la misma y aportar su cuota de sensibilidad al relato. A veces funcionará para los más niños, pero resistirá muy poco análisis desde la visión de los adultos.

 

Ciertas variantes a la trama la aportan los papeles de Ashley Judd, como la madre del pequeño héroe Sawyer, que encuentra a Winter, y Morgan Freeman como un doctor especialista en prótesis (ambos trabajaron juntos con mucha mejor suerte en el filme de suspenso “Besos que Matan” de 1997).

“Winter, el Delfín”, que se presenta tanto en su versión original como doblada, termina siendo una película de manual, con todos los elementos básicos de este tipo de argumentos que apelan a los pequeños y a lo tierno, sin medias tintas. El gran problema es que muchos productores y guionistas del coloso Hollywood parecen poseer manuales muy gastados, y casi caídos en desuso.

 

Magia y misterio.
El director, Charles Martin Smith, declaró: “Uno de los temas más importantes de la película es que: nosotros, la gente, los animales y la naturaleza, estamos en esto juntos. Somos parte de una comunidad general que va más allá de la familia humana, y creo que la película aborda eso de una manera significativa y divertida, con humor y sentimiento”.

A su vez, uno de los protagonistas de la película (el también cantante Harry Connick Jr.), quien trabajó con delfines para su papel, señaló: “Cuando miras a un delfín, sabes que hay una conexión. Puedes ver la inteligencia en sus ojos. Es casi como si pudieran ver a través de nosotros. Sentí eso durante toda la filmación”.

Delfines y niños.
Uno de los guionistas, Noam Dromi, declaró: “Al investigar sobre la historia real, nos dimos cuenta de cuántos elementos se podían traducir cinematográficamente, pero sentimos que necesitábamos apoyarnos en el contexto emocional de las relaciones entre el delfín y la gente. ¿Quién mejor para ejemplificar algo así, que un niño? Ver a Winter a través de los ojos de los niños nos da esa sensación de asombro”.

 

También colaboró en el guión Karen Janszen para quien no son nuevas las películas centradas en animales, pues ya había trabajado en los guiones de “Liberen a Willy 2” y “Duma”. Ella revela que también tuvo una visión muy personal de la perspectiva de un niño de la historia de Winter. “Pensé en mi hija, a quien le encantan los delfines, por cierto. A algunas niñas les encantan los cachorros o los caballos. Y a mí siempre me ha fascinado su evidente inteligencia y su naturaleza empática. Hay algo mágico y misterioso en los delfines y en su mundo subacuático.


fecha edicion
old id
739311
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América