Si te interesa sembrar árboles frutales, es conveniente que el terreno sea más amplio, aunque también existen variedades enanas, tampoco podrás cultivar especies que requieran mucho espacio, como las sandías, a no ser que te interese solo sembrar este fruto.
En un terreno de pequeñas dimensiones los cuidados se vuelven mucho más simples y dan menos trabajo, por lo reducido del espacio. Se puede prestar más atención a cada hortaliza, y en la lucha contra las plagas usted tendrá el éxito asegurado, tratando de evitar siempre el uso de productos químicos artificiales.
En este sentido es de gran importancia la planificación, que debe ser muy cuidadosa para sacar el máximo rendimiento al huerto. Hay que tener igualmente en cuenta que la escasa separación entre los distintos tipos de hortalizas hace que las condiciones aplicadas a una de las plantas perjudique o influya directamente sobre las plantas restantes.
Cuando se va a elegir el lugar donde se instalará el huerto, hay que tener en cuenta varios aspectos, los que facilitarán los trabajos posteriores. La fertilidad del suelo es importante, pero cuando trabajamos en un espacio pequeño, las deficiencias en este tema resultan nuevamente fáciles de resolver. Debe prestar especial atención al tipo de hortalizas que plantará: la cantidad y de qué manera la luz influye sobre la raíz y la productividad de las plantas, sobre todo de las especies hortícolas.
Si siembras el huerto hacia el mediodía, las plantas que elijas deben requerir calor y más horas de luz. Un ejemplo de plantas hortícolas son los pimientos o berenjenas y la remolacha.
Los tubérculos como la yuca y el otoe; árboles frutales como la papaya, naranja, limón entre otros; verduras como el tomate, pimentón y hierbas aromáticas.
Un huerto en un espacio reducido no es una reproducción de un huerto grande. Pretender tener todos los elementos de éste es un error de consecuencias desastrosas.
Que las labores que se realicen sean menos y más sencillas no significa que deban hacerse con mayor ligereza. Al contrario, hay que trabajar con igual precisión y dedicación, o incluso más.
Muchos aficionados consideran que, al ser pequeño, este tipo de huerto cabe en cualquier lugar y realizan un huerto de forma inadecuada.
Es cierto que al ser menor la cantidad de suelo disponible es posible corregir sus características, pero pretender hacer un huerto contra la naturaleza trae consigo mayor trabajo y grandes gastos para los que a menudo el resultado que se produce no logra compensar los esfuerzos.
De Venezuela llevé al Perú a "Bandido", un perro mestizo notablemente inteligente que compré un domingo en la Plaza Carabobo. Viejo y semiciego lo dejé en Lima, después de haber admirado su astucia de caraqueño por varios años. Ladró todo el trayecto del avión de Caracas a Lima, a pesar de las inyecciones sedativas que le administraron. "Bandido" disipó la nostalgia del destierro, fue un compañero inolvidable en lo que es la peor de las frustraciones, la del hombre que quiere volver a su patria y le impiden que lo haga. Viejo y semiciego lo dejé en Lima, después de haber admirado su astucia de caraqueño por varios años inolvidables en la Venezuela saudita de los años setenta.
Pretendí mitigar su ausencia con un bello perro Afgano de largas crines color hoja de tabaco, que me obsequió Marcia Agois, esposa de un amigo limeño. "Giafar" era casquivano y vanidoso. Galopaba como un caballo berebere y no había quien pudiera retenerlo cuando se escapaba. Sospecho que era exhibicionista porque le agradaba que lo miraran cuando iba en automóvil y el viento flameaba sus crines.
Pero vuelve "Yuri", el Samoyedo, en mi reminiscencias como uno de los perros más extraños y más hermosos de mi trayectoria de canófilo empedernido. Lo evoco a menudo y me entristece no poder regresarlo de su paraíso original de abetos y llanuras nevadas para pasear con él otra vez entre las sombras de Villa Lilla.
Ahora ha retornado la alegría a la familia gracias a "Tote", cachorro de Pitbull Terrier, regalo de Tito y Vanessa a la casa. Dientes afilados, piel de topacio, cara de león. "Tote" avanza a paso ligero, acompañándome por las veredas de Villa Lilla. "Brownie", hembra de Doberman de una casa vecina, que antes detestaba a "Yuri", ladró furiosamente la primera vez que lo vio, pero ahora se avergüenza de su dureza con el cachorro de Pitbull, aunque no presiente que en muy poco tiempo, este intrépido "Tote" la va a poner a correr. "Tote" se ha convertido en "Trote": trota, meneando la cola, desplazando los músculos, con elegancia felina. Tote", en resumidas cuentas, promete la felicidad.