EL escritor español Javier Reverte es pequeño y tiene el cabello blanco y, en medio de la conversa, no hace alto ni siquiera para buscar palabras y armar frases.
Sencillamente, sigue y sigue hablando de todo, como si tuviese guardada esa adrenalina que lo acompañaba para esos viajes a lugares tan lejanos y con situaciones críticas.
Reverte antes de ser escritor era periodista de crónicas extensas. Y desde esos años ya los viajes eran el centro de su vida.
De forma desprendida, dice que dejó el Periodismo porque ya puede vivir de la Literatura, pero no cualquier literatura. "Yo necesito la realidad para contar una historia, que luego reconstruyo con las herramientas de la ficción", agrega.
"Inventar algo de la nada no me gusta", señala argumentando su estilo narrativo, ese que parte de las imágenes vistas en sus coberturas periodísticas como las de Bosnia, que está plasmada en una novela reciente.
Su producción literaria es modesta, tiene unas ocho novelas publicadas. Pero tiene en proyectos dos novelas más y un libro de viajes sobre Alaska, donde tendrá que pasar un tiempo para retratar las imágenes, que luego serán ficción.
Reverte, quien está en Panamá por primera vez, dice que su formación de escritor ha sido a pulso. "Siempre he estado leyendo y escribiendo y no he dejado de hacerlo. Cuatro horas de la mañana para escribir y cuatro de la tarde para leer", agrega.
Para el viajero que escribe, tampoco las editoriales en sus inicios le abrieron las puertas fácilmente, a pesar de estar en España, que tiene un campo abonado para estas empresas. "Me costó trabajo, pero una vez que vieron una muestra todo fue más fácil", comparte.
Uno de los recuerdos de esos viajes fue durante su trabajo en Sarajevo, donde se dio cuenta de que una guerra no solo es el miedo a la muerte, sino que destruye todo lo que se ha construido con buenas intenciones, escuelas, casas, edificios.
Un punto que tiene presente cuando inicia su trabajo es que el texto que salga tiene que tocar al lector, "nunca uso frases o muletillas porque eso para mí no tiene valor. La salsa de la literatura hay que cambiarla cada vez que se escribe", señala.
"Tampoco necesito bares ni ver el mar para inspirarme, como se piensa que es el medio del escritor", comparte.
Sobre la Feria del Libro, Reverte dice que todo lo que sea una fiesta del libro le parece maravilloso, sobre todo en un país (Panamá) que se parece mucho al suyo (España).
Javier Reverte ejerció como corresponsal de prensa en Londres, París y Lisboa, como enviado especial en numerosos países de todo el mundo.
La obra más destacada de Reverte es la trilogía de África, integrada por los libros: " El sueño de África", "Vagabundo en África" y "Los caminos perdidos de África".
También ha escrito guiones para radio.
"Viajar es mi droga"
Javier Reverte no es familia de Arturo Pérez Reverte, pero los dos comparten la escritura.