Viernes, 9:37 a.m. Estamos “carreteando” hacia Metetí para reunirnos con uno de los 12 equipos finalistas del concurso Reciclamos Unidos. En La Margarita de Chepo, tenemos la costumbre de bajarnos en una gasolinera donde el baño está ¡wow! Apenas abres la puerta, sabes que hay un mundo mejorado, ja, ja, ja: espacioso, limpio, aire acondicionado, buen papel higiénico, jabón, ¡ufff! Se preocupan por mantenerlo “pritty”. :)
Entro, siento el “friíto” estilo boquete y me dirijo a un orinal. Antes de hacer lo mío, pillo a un “grillito” pequeño allá adentro y obviamente me digo: No puedo orinarlo, es una vida. Él debe saltar de ahí cuando quiera. Paso al orinal de al lado, hago mi ponchera, me lavo las manos, entrego la llave y continuamos hacia Metetí.
En Metetí todo es un éxito. La reunión es con el equipo de Darién, conformado por la profa Ernestina y varios estudiantes. La relación escuela-padres-comunidad es lo que queremos mejorar a través del reciclaje, nos comentan. Terminamos la reunión... fotos, abrazos, ¡wopa!... y partimos de vuelta hacia Panamá.
Son las 4:34 p.m. y estamos próximos a pasar por la gasolinera mágica, cuando Tino pregunta: ¿Quieres parar a orinar?. Nos quedamos analizando la situación. Estamos totalmente de acuerdo en aportar a algo para que continúe pritty y sea aún mejor... solo que si “pompeamos” combustible, consideramos que el baño debe ser un servicio al cliente. Durante el 2-y-3 que tenemos, optamos por bajarnos.
Pagamos nuestros cuaras, le doy vuelta a la llave, siento “friíto” boqueteño y empiezo a orinar. Pum, aparece el grillito por un borde. Aún está adentro, intentando salir, ¡y está resbalándose!
Termino y mientras me viro suena psssshhh. ¡El orinal es de sensor!
Corro a un cubículo de inodoro y no tiene papel higiénico. Luego, corro al otro cubículo, parto rápido el pedazo y regreso apurado. Aunque la corriente de agua no se ha llevado al amiguito... el pobre está ahogándose en el agua. Sus patitas están desesperadamente moviéndose sin tener de dónde agarrarse. Aquí es donde entra el papel como un salve. Él se engancha, lo subo, abro la puerta y lo bajo afuera en la hierbita. El “pelao” se sacude y se va feliz dando sus saltos.
¡Ufff!, se siente genial brindar vida. Me siento bien. :)
¿Cómo te sientes?