Criado en una granja por su padre y su abuelo, desde temprana edad soñó con entrenar perros.
En medio del aprendizaje empírico fue víctima de agresiones por algunos caninos, pero venció el temor, y hoy es una de las actividades que le ha dado reconocimiento en distintos países, además es su sustento diario.
A los 21 años decidió emigrar a los Estados Unidos con el fin de aprender mucho más, pero al darse cuenta de que la gente no sabía lidiar con un perro, se propuso entrenar a las personas y a rehabilitar a sus mascotas.
Manifestó que por más inteligente que sea el ser humano, debe educarse en el dominio de los canes.
La regla de oro para tratar un perro: no tocar, no hablar, no jugar, sino esperar que el animal los oliera y tomara confianza, ya que los perros en ocasiones reaccionan de forma agresiva por temor a ver invadido su espacio.
Descubrió la fórmula del trato a estos animales, que en la mayoría de los hogares son mascotas, al momento de separarse de su primera esposa, quien lo invitó a una terapia de pareja. En este momento, vio que la mujer debe ser tratada con afecto, ejercicio y disciplina; sin embargo, a los perros se les trata con la fórmula contraria: disciplina, ejercicio y afecto.
A sus 44 años, reside en Los Ángeles en una finca de 43 hectáreas en la que vive junto a veinte perros, sin fascinación por ninguna raza en específico.
Reconocidas celebridades recurren a él para que los socorra con la conducta de sus cachorros.
Para el showen Panamá se realizará un castingen el que se escogerán a ciertos canes para desarrollar el espectáculo interactivo que Millán ha hecho en otros países.