Y Caín se levantó en contra de su hermano Abel y lo mató y Jehová dijo a Caín: "¿dónde está Abel tu hermao?", y él respondió: "No sé, soy yo acaso guarda de mi hermano?" (Génesis 4.8). Versión cristiana del primer asesinato que guarda la historia cristiana, el primer crimen, la primera mentira.
El porqué del crimen no es lo importante de este artículo, ya que queda tácito y sobreentendido a cualquier estudiante de primaria, que la computadora humana (cerebro) vino ya sea con un daño de fábrica, o quizás con una idea de su creador, de equipar el hombre con un mecanismo de violencia cosa de poder defenderse de todos los que querían hacernos cena y almuerzos, o quizás la posibilidad de equiparar lo bueno y lo malo en nosotros, cosa de hacer un Ying y un Yang... iguales neuronas malas y buenas por equipo...libre albedrío es el nombre del juego.
Recientemente escuché en las noticias como un niño de siete años de edad, le disparaba a una de sus compañeras de clase de siete años. El "99 se caracterizó por las tres grandes matanzas de estudiantes en los campos de estudio de América, el asesinato de un niño en Inglaterra filmado por las cámaras del municipio londinense, miles de niños muertos (asesinados) en Ruanda con machetes no por miliacianos feos y malvados sino por otros jóvenes, y las listas de Bosnia, Los Angeles, Panamá, Colombia, México y el resto de la tierra de Hong Kong a Brasil, de Sur Africa a Zanzibar no son mejores. Violencia, violencia y más violencia, poniendo en claro que sólo hablo de la violencia de los niños, de la violencia de aquellos que según nosotros los padres son inocentes, de aquellos que según las leyes son también inocentes y de acuerdo a la ONU y a la Iglesia, entre otras.
Al igual que Caín, miles de jóvenes de todo el mundo no necesitan hoy día de una enseñanza de sus padres en el placer atávico del hombre de la violencia. La violencia le viene al hombre tan natural como el árbol al mono, la violencia es el común denominador con nuestros hermanos los animales, (somos inclusive mejores). La violencia al igual que el sexo, el dinero y el poder nos dan placer... mucho placer, no necesitaríamos del mandamiento divino de no matar si no existiese la tendencia hacia la violencia, no existiesen las guerras, ni los ejércitos, ni los generales, ni los tanques, aviones, bombas atómicas, gases, minas, etc., etc.. Placer en el inventar artefactos de violencia...cárceles llenas de miles de hombres castigados por la ley, castigados por ser violentos a un ambiente donde la violencia es el Rey. El hombre sigue su instinto de violencia mientras que la otra mitad de la población, mujeres y niños, no les gusta mucho el juego que los hombres les quememos sus casas, matemos su perro, le cortemos el cuello a su marido pacifista y las violemos. Así que ellas entonces inventaron el juego de la civilización y en compañía de hombres grandiosos, han tratado de crear leyes para desafiar a todos los Hitlers, y Noriegas del mundo. El juego de la violencia no ha parado nunca, jamás hemos tenido un instante en la tierra sin alguna guerra. Nunca nos hemos dejado de matar, la violencia existe en nuestro entorno, desde el núcleo familiar al internacional. Comenzó con la macana de Caín y está en su apogeo de destrucción con cohetes transcontinentales con cabezas múltiples termonucleares... ( estás muerto), tanta muerte, tanta violencia, tanto dolor, saber que somos peores que aquellos que llamamos animales, a los animales los eliminamos a razón de especie, cada 20 minutos. (Somos buenos en este juego del matar).
Los nuevos estudios de la violencia que han salido a la luz contienen un mapa por primera vez del proceso inicial, secundario y operativo de los distintos mecanismos de nuestro cerebro. No voy a llenar una página explicando el funcionamiento del cerebro inferior, del neurocortex cerebral, la grandiosidad de la amygdala cerebral o del fun cionamiento del hyppocampus ni del maravilloso thalamus, etc. El punto es que el hombre tiene suficientes datos/información para saber como funciona la violencia en el hombre. Los científicos saben como opera nuestro cerebro. Por ejemplo, en un experimento reciente cuatro grupos de estudiantes fueron insultados por un agresor (monitoreado) para luego éste retirarse de los grupos y dar paso a cuatro videos de diferente contenido de violencia. Una vez terminados los videos se les pidió a los jóvenes que le hicieran una evaluación al joven que los había insultado, con el propósito de darle o no darle un empleo. Los resultados fueron fabulosos, el grupo que vio el video más violento le dio las calificaciones más bajas (venganza) al encuestado, mientras que el grupo que observó el video con menos violencia le dio la puntuación más alta al encuestado (perdón). La violencia engendra violencia, la ignorancia también.
La mayoría de los juegos de nintendo de nuestros hijos tienen más violencia en ellos, que la que un hombre vería en tiempos de guerra. La televisión produce a veces películas hasta con 230 asesinatos en ellas, siendo las más taquilleras aquellas que tengan violencia traumática...(Scream, Horror y Elms Street, Halloween, por mensionar algunas de ellas). Yo sólo me pregunto de qué le sirve al hombre toda su sabiduría en aparatos electrónicos, de qué le sirven todos sus esfuerzos en satélites y en tecnología, de qué nos sirve tener tantos partidos políticos y tantas ametralladoras y toletes, si no invertimos en aquello que es y será la conciencia de la violencia en nuestro ser, la conciencia de que podemos perdonar, la capacidad de saber que hay otros caminos aparte de la macana. Panamá no avanzará si en los toldos de carnaval en vez de salsa y risas hay puñales, si en vez de cooperación en la Asamblea hay puñetazos, si en vez de comprensión en las familias hay violencia. No importa cuantas cárceles nuevas se abran, ni cuantos policías más se entrenen, la violencia engendra violencia, la ignorancia también.
Al igual que un joven aprende a sumar y a leer así también puede aprender que la violencia puede ser controlada, podemos aprender cómo funciona nuestro cerebro, podemos aumentar nuestro conocimiento intrapersonal e interpersonal y así dominar la emoción que más placer nos da... la violencia.
Me gustaría mucho escuchar al gremio de profesores y maestros en Panamá, que junto con sus aspiraciones (válidas) de querer tener una jubilación anticipada, pidiesen con la misma fuerza e intensidad, una partida, para dar junto con cívica e historia natural una asignatura muy diferente pero necesaria, una materia que nos enseñaría desde niños el arte de dominar nuestra violencia... una asignatura que nos hiciese ver que podemos controlarnos si queremos (libre albedrío). Creo entonces que los profesores y maestros comenzarían el largo, difícil y bello proceso de enseñarles a una generación lo que significa la palabra civilización, aquello que es más preciado que el dinero y más valioso que un satélite, la posibilidad de morir y ver que he podido hacer algo por alguien no por una hora de clases, ni por un semestre, sino permanente, algo que durará de generación en generación, un regalo a la vida, una ofrenda a Dios, algo que quedará en la tierra mucho después que caigan los misiles.